martes, 19 de noviembre de 2013

La fábula de la sirena, la cucaracha y la enfermera


Así fue como la convirtió en una fea rana que no pararía de croar. Así perdió para siempre ese canto que a los hombres podía enamorar.

Con motivo del concurso de relatos breves celebrado en el hospital donde trabajo, se me ocurrió una pequeña fábula. Tan pequeñita era que no daba ni el mínimo para participar, y tampoco le di más vueltas para intentarlo, lo confieso. Sin más rodeos aquí la dejo:

 Cuenta la leyenda que no muy lejos de aquí, en el Clínico San Carlos, se hallaba una hermosa fuente de la que ahora os hablo...

En el centro del monumento descansaba por el día la figura de una sirena, mientras que en la noche se deshacía entre sollozos de agonía. Y es que la criatura se quejaba de que sus miembros no movía y así lo decía:
 "Otra noche vuelve y aquí me encuentro, en la oscura soledad, una joven dama que enjaulada está por no poder nadar ni caminar. Simplemente siendo lo que soy, nunca podré cambiar."

Una cucaracha que por ahí paseaba, escuchando los quejidos se acercó para darle conversación:
"¿Y de qué me valdrá tener patas y poderme desplazar? Si con mi aspecto todo el mundo se echa para atrás, ¡o lo que es peor, me intentan matar!"

Susana, una joven enfermera, que del turno de tarde salía, afectada por el cansancio o por el desvarío, a ellos le respondía:
"Al menos vosotros llamáis la atención, aquí nadie parece querer saber quién soy"

 Una rata que por ahí rondaba, se acercó al oír tanta palabrería. La maldad y la osadía de la peor alimaña, una bruja enmascarada, interrumpió para retorcer la situación. Mientras, la cucaracha, haciendo honor a su fuerza y astucia, huyó sabiendo a lo que escapaba. Porque bien conocía las intenciones de aquella rata.

“Os entiendo perfectamente "- dijo la bruja peluda -" sé muy bien cómo os trata la gente. -"Yo le pedí a la luna que me transformara en paloma, porque mi gran deseo es tocar el cielo. Ella cedió a mi petición, a cambio de satisfacer los deseos de otros dos."
 Tal era la desesperación que tanto la sirena como Susana accedieron.

 "A ti dulce sirena, no solo podrás andar y nadar ¡incluso podrás brincar!"

 "Y a ti querida Susana, serás vista por todos los que al hospital vayan a pasar".
En una figura de mármol, en la fuente, la hizo transformar.

 Desplegó las alas, la pícara paloma, dejando para siempre aquel lugar.

 Cuentan que en las noches más oscuras, aún se escuchan los croares de la triste sirena y los sollozos de la enfermera, que dejándose llevar por los comentarios no supieron apreciar aquello que les hacían tan especial.

 Moraleja: "Cuidado con lo que deseas, porque se puede cumplir"

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Próximamente... ¡mi primer cómic!

Sí, y digo primero como si fuera a publicar más xD. Hoy tuve la reunión con el editor y ha aceptado mi propuesta. Por delante quedan unos pocos meses de trabajo intensivo. Se presentará en Abril.

¿Cómo estoy? En una nube. No diré que fue fácil. He abandonado esta web casi por completo porque he pasado unas semanas tremendas. De no tener apenas trabajo, he estado pluriempleada (profesora particular, administrativa y "comiquera").

En mi vida me había planteado hacer algo así de creativo. Siempre he dibujado por aburrimiento o por tonteo (para hacer reir a los demás). Mi estilo, en mi opinión, no es muy elaborado. Es semejante al "chibi" (manga cómico). Nunca pensé que podría crear un libro, tener una gran idea,...

La idea surgió de la posibilidad. En mi blog artístico subí algunas viñetas cómicas sobre una maestra. No era algo muy estructurado. Sin embargo, desde que mi amigo me comentó la oportunidad de publicarlo las ideas fueron encajando... así surgieron los primeros bocetos. Luego vinieron horas y horas de buscar el mejor trazo, el estilo que mejor encajaba, el diálogo, la historia,...

Estoy realmente contenta. Y no solo por mí, mis mejores amigos (que también tenían sus proyectos gráficos) también van a publicar sus obras. Sabíamos desde el principio que no iba a ser fácil, que cualquiera se podía quedar a las puertas. No nos rendimos, y no solo lo ha aceptado sino que halagó nuestro trabajo.
Así que ahora sí que sí, voy a abandonar este lugar temporalmente muchach@s. Espero que merezca la pena. Al menos me lo voy a pasar en grande (a pesar del cansancio y el curro, me harto a reir con las chorradas que pongo... con tal de desahogarme todo vale).

Para despedirme te cuento un poquito de que va la historia. Se trata de una chica, con veintipocos años. Es maestra y estudiante desde que tiene uso de razón. Acostumbrada a sacar buenas notas, a obtener buenos resultados se enfrenta a la cruda realidad: la crisis laboral. Eso la desequilibra aún más de lo que ya está. Con deciros que se presenta a una oposición, y en la cola de espera se entera de que la ley de educación fue cambiada el día anterior (para volverse loco, ¿no crees?). La auténtica carrera empieza ahora. Una historia de superación personal y de muchos tropiezos. ...

"Una visión crítica y divertida de la realidad, a través de los ojos de una maestra recién titulada que intenta hacerse hueco en el mercado laboral".


Pues sí, es bastante autobiográfica xD. Al menos espero que la gente se divierta

domingo, 28 de octubre de 2012

"Este niño no es tonto"

Hace poco me di cuenta de un par de "muletillas" que me siguen allá donde voy. La primera muy común: el típico "¿vale?" que tanto usamos los profes. La otra que no me gusta tanto es "este niño no es tonto". La suelo emplear sobretodo cuando hablo con los padres de los chicos a los que doy clase (y éstos desconfían de las cualidades de sus críos).

La uso (o la pienso) cuando veo en los pequeños algún gesto, reacción, comentario o contestación que no esperaba de ellos (sobretodo algo positivo, más que referirme a que sean traviesos). Cuando veo en ellos cierta "picardía intelectual", ingenio, ocurrencia o atrevimiento. Llamémoslo como queramos, quien ha estado con niños alguna vez sabrá de lo que hablo.

Lo bueno de darme cuenta de estos lastres, es que cada vez que las repito o me vienen a la mente (de manera casi automática) me acuerdo de esto e intento decir otra cosa. Si alguien aún no ha encontrado sus muletillas le animo a que se grabe, es tan ridículo como útil. Si preguntas a tus cercanos sobre aquellas palabras/frases hechas que sueles repetir en tus explicaciones o argumentos, seguramente no sepan contestarte ya que están acostumbrados a ti. No son ayudantes fiables.

Centrándome en lo que me preocupa, el título de esta entrada, el otro día estuve reflexionando sobre el por qué de esta frase recurrente y desafortunada que tanto pronuncio. En un principio me acordé de una entrada que escribí hace tiempo (...) en la que considero que en muchas ocasiones empleamos expresiones que tenemos interiorizadas, sin procesar y analizar su sentido. Hablamos muchas veces por mecánica, sin ver el peso real de nuestras palabras y su efecto posible en el oyente.

Pensé que decir "este niño no es tonto" es un claro juicio gratuito y carente de valor. Posiblemente este pensamiento vaya ligado a una creencia de que el niño no vaya a tener ciertas capacidades por su edad o actitud general. Y cuando vemos que rompe con el esquema previsto, nos sorprende y pensamos que es listo. Quizás se deba a nuestra manía de establecer niveles, órdenes y jerarquías complicadas por edad/sexo/ y demás características. Según esos criterios esperamos a que estos reaccionen de una u otra manera, y si no vemos que lo hacen, exigimos que así sea (y nos parecen "más lentos").
En vez de simplemente observar al ser que tenemos en nuestras narices, nos frustramos porque aún no ha hecho tal o no entienda pascual. Cuando seguramente sepa más en otros sentidos que no vemos porque estamos cegados en nuestros tradicionales esquemas.

lunes, 8 de octubre de 2012

Maestra a la sombra

Quería hablar en esta ocasión sobre una experiencia que viví el otro día con uno de mis alumnos. Me sentí en mi "elemento" (como lo diría Ken Robinson).

Últimamente me sentía bastante frustrada porque tenía problemas con uno de mis alumnos. Falta de interés, incluso de educación. Las pocas veces que se comportaba adecuadamente (que no digo como un mueble) era cuando me ponía "en plan" autoritaria. Y como no lo soy (ni me gusta, ni le veo sentido), tenía grandes dificultades para seguir una clase sin alguna discusión o regañina. Con el tiempo he descubierto la raíz de la cuestión: sus padres son muy exigentes y le "someten" a un horario semanal de adulto. Es extraño observar a un niño estresado a tan corta edad.

Desayuno en el colegio (antes de las 8), colegio, comedor, "post-comedor", yo, extraescolares, cena y cama. Eso casi 5 días por semana. Encima cuando comete una "falta" tiene repercusión en su ajetreada agenda: se queda sin tiempo de descanso. Eso aumenta su estrés, que a su vez se manifiesta en cansancio, enfado, desmotivación y al final en su comportamiento. Y como todo niño, comete travesuras. Carece de ese sentimiento de responsabilidad académica que tanto persiguen sus padres.

Ellos quieren lo mejor para el pequeño. La manera que tienen de ver el rendimiento/capacidad que tiene su hijo son las calificaciones de los exámenes (aunque éstos no sean del todo fiables). El otro día, los padres me facilitaron el material del profesor (exámenes y soluciones incluidos). Quería que prepara a su hijo para sacar sobresaliente en ese examen. Se agarran a los libros de texto, a los exámenes, como si fueran la Santa Biblia.

Esa noche me quedé hasta las 2 de la mañana realizando un examen en el que se le exigiera al alumno los mismos conocimientos, pero de una manera totalmente distinta. Aquí os lo adjunto. Tiene dibujos que sé que le gusta, tiene juegos de enigmas, ¡incluso una historia que va de él! Me llevó tiempo, pero mereció muchísima la pena. La reacción que tuvo fue de lo más gratificante. Tenía los ojos como platos, hizo los ejercicios con energía e ilusión.

También preparé unos "puzzles" sobre el aparato digestivo y excretor. Cuando lo vio me dijo "buah! fichas de cono", a lo que le contesté "Tú que tienes imaginación, ¿se te ocurre un nombre de hombre divertido?". Acabamos colocándole los órganos al señor Pedopedo, el pobre estaba en bolas y teníamos que ayudarle. Mediante el juego, fue aprendiendo los nombres de los órganos. Incluso dijo "el libro será nuestro manual de instrucciones hasta que no nos haga falta". Era muy importante saber bien dónde iba cada parte, sino Pedopedo podría acabar con un riñón en la cabeza por nuestra culpa.


No os puedo explicar lo bien que me sentía. Coloreando las piezas, colocándolas, riéndonos, aprendiendo. El tiempo pasó volando, él parecía otro... yo también. Estábamos disfrutando de la clase, cosa que nunca antes habíamos hecho.

Había caído en un bucle de frustración del que no había salido hasta ese momento. Hablé de todo esto con sus padres, y les dije que lo que a mí me importa es que aprenda (no solo conocimientos sino también valores y conductas). Que no quiero que sea un loro. Que no me importa tanto la nota, sino que se construyan unos buenos cimientos. Y para ello es imprescindible que haya tiempo de ocio y que se le premie de vez en cuando.

"El dinero que te damos es el mejor invertido" me contestaron. Aceptaron mis críticas constructivas y estuvimos charlando un rato sobre qué cosas se podrían mejorar. Mientras el niño estaba jugando a ser maestro con sus peluche. De repente me sentí una persona muy manipuladora jaja.

Salí de la casa pisando nubes. Solo una cosa me hizo bajar a la Tierra. Pensé "¡qué pena que no esté ejerciendo en un colegio! Que no pueda vivir de esto". Me encantaría abrirme a un público mayor. Salí de la facultad queriendo ser una maestra escuela, y ahora soy una maestra a la sombra.

Maestra al fin y al cabo.

martes, 2 de octubre de 2012

Planificación curso 2012-2013


Con motivo del inicio de curso académico quería compartir con vosotros una planificación de estudio que he hecho. Para ello, me he basado en un documento denominado "planificación de la matrícula" que ha facilitado la UNED a los estudiantes :
http://db.tt/wpjtKhCY

Tal y como están las cosas, uno no se puede tomar los estudios a la ligera ya que nos supone mucho más gasto y estrés que antes. Os animo a que le echéis un vistazo.

Pongamos en marcha el GPS: ¿a dónde vamos?

Lo primero de todo es saber cuántas asignaturas vamos a poder superar

martes, 21 de agosto de 2012

Exámenes y días improductivos

Los exámenes y los días improductivos mantienen una relación muy extraña, a medida que los primeros se acercan los segundos incrementan (o eso intentan). Aparecen cuando menos los deseas y vienen con toda su voluntad para quedarse y arruinarte la vida. Y si ya estamos en verano y hace unos 40 grados, las bibliotecas no abren y el ventilador de tu casa no te satisface, imaginarse una sesión de estudio pasa a ser cosa de ciencia ficción.

El verano y los estudios nunca se llevaron bien. En realidad siempre hay escusa, en invierno es la maldita bata de andar por casa. Ella se hace pasar por tu amiga, pero no, es un ser maligno y no quiere que apruebes nunca. Se muere de envidia, ella nunca podrá ser algo más que una bata... aunque eso ya sea una gran cosa (no posee capacidad para ser consciente de ello, una pena).

Sí, el verano es complicado. Tus neuronas se han ido de vacaciones a un lugar mejor, y tú que has dedicido quedarte para ahorrar algo de dinero y sacarte esas asignaturas te sientes completamente abandonado a tu suerte. Las pocas neuronillas que te quedan están medio derretidas, o lo que es peor, se han evaporado o expulsado por múltiples vías.

Hoy pintaba ser uno de esos días, no sabría decirte por qué pero sí, lo sabía. Y sabiéndolo no te creas que he dicho "conviértelo en algo productivo", ¡qué va! Me he puesto a trastear con el Ipad hasta puntos muy serios, y he encontrado una vía de escape: dibujar. Siempre me ocurre las semanas anteriores a cualquier prueba, me entran unas ganas horribles de dibujar. Podría escribir las ideas en un cuadernito y dejarlo para otro momento, pero he comprobado que esa no es solución. Luego nunca llega a salir nada o si sale algo, te falta lo más importante: inspiración (digamos que sale la versión Joker de tu Batman imaginario).


He estado unas 5 horillas dibujando a una muchacha (se supone que es la actriz Jennifer Connelly) que aquí os muestro. Hacerlo no ha estado mal del todo. Había momentos en los que me sentía muy orgullosa, luego no tanto. Quise experimentar un poco, y coloree los labios, ojos y el bañador de rojo y azul (¡wuau! ¡menudo invento Laura! lápices de colores en el Siglo XXI). Si crees que no era para tanto, te confieso que lo he pasado mal. Una tensión encima que no veas, sobretodo cuando imaginaba que lo iba a estropear (como si los colores fueran a comerse el papel o algo así). Luego me he dado cuenta de que no. Está bien eso de probar cosas nuevas, uno se sorprende y quizás aprende algo que mejore lo anterior.

Me han hecho falta 24 años para cambiar de lápiz a color, me haría falta unas cuantas vidas para probar todas las técnicas si sigo a este ritmo. En realidad estoy exagerando, en el colegio tuve que pintar con muchos materiales. Lo extraño era que no me gustaban las clases de arte. Le cogí bastante asco en el instituto (uno de los motivos por los que dejé de pintar durante mucho tiempo: me habían inculcando estúpidamente que lo importante de dibujar es calcar la realidad o seguir unas técnicas aprendidas). Me pregunto si algún día sacaré mi propio estilo, algo realmente mío, como aquello que dibujábamos de pequeños. Nunca corrigáis el dibujo de un niño, es su manera de expresarse. No le robemos eso que tenemos tan maravilloso... luego nos quedamos en la amplia gama de los grises.

Empecé a escribir este post con otra idea en mente. Quería aconsejar algo... creo. Sobre los días improductivos, que puede que no lo sean tanto. Ese ha sido mi caso: no me sé más la lección pero al menos tengo un dibujo. Y en el caso de que no sacara las asignaturas y no me concedieran la beca, pues podría vender mi obra y pagarme con ello la carrera. Aunque sería bastante absurdo pagarse la carrera haciendo cuadros, ya que tu momento máximo de inspiración coincide con la época de exámenes. Estaría pagando una carrera que no me estoy sacando.

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jueves, 2 de agosto de 2012

Citas sobre educación y otras cosas

Saltando de web en web, paré en esta página: http://mentor66.wordpress.com/ de la que he podido extraer el siguiente vídeo que quería compartir con vosotros. Frases de grandes de la teoría y práctica educativa, que para mí tienen una profundidad tremenda.

No me suelen gustar los vídeos/power points ñoños que inundan la bandeja de entrada del correo, pero éste tiene su encanto oye (vaaale, es que va de lo mío jiji).

Aprovecho el momento para notificar una noticia (toma redundancia) super importante: en lo que lleva de año este blog tiene ... ¡más de 13.000 visitas! Seguramente te de lo mismo esta información, es más... quizás con esta entrada la cifra se quede estancada para siempre jamás. ¡Pero para mí es muy importante! Mucha gente (o la misma haciendo la misma visita repetidamente hasta la saciedad) ha pasado por este lugar y quizás algo de lo que cuento ha servido para algo (a parte de lo evidente: desahogo puro y duro). ¿Me importa que la gente me siga? ¡Pues claro! Sino no lo subiría, lo escribiría en un diario y lo metería en una caja con llave, y esa caja en otra caja, esa caja...

Lo siento, estoy eufórica. En realidad no, creo que es deshidratación (no hagáis deporte en casa en agosto si no tenéis aire acondicionado). Lo importante: muchas gracias por leerme o abrir la página (lo mismo esas 13000 visitas no han durado más de 1 segundo, ¡qué triste!) y sobretodo quienes lo animáis con comentarios/sugerencias.

Ahora sí, el vídeo :) ... y también una cita de Einstein

“No olvidéis nunca que las cosas maravillosas que aprendéis en la escuela son obra de muchas generaciones, producto del esfuerzo entusiasta y del trabajo incansable de todos los países del mundo. Se deposita todo esto en vuestras manos para que lo recibáis, lo honréis , lo aumentéis y podáis transmitirlo un día fielmente a vuestros hijos. Así es como nosotros, los mortales, alcanzamos la inmortalidad en las cosas permanentes que creamos en común.

Si nunca olvidáis esto, hallaréis un sentido a la vida y al trabajo, y adoptaréis la actitud más correcta hacia otras naciones y otras épocas”