miércoles, 20 de mayo de 2009

La escuela de la señorita Olga







¿Qué he pensado durante la proyección? Primero: lo poco que aprendí en la escuela. Tengo un cálido recuerdo de primaria pero no se compara con las vivencias de estas personas. Y segundo: ¿cómo es posible que métodos tan efectivos sean disueltos aunque sus magníficos resultados quedan evidentes?
Esta cuestión me hizo recordar lo que llegue pensando hoy nada más entrar a la facultad, al fijarme en las pancartas que adornan nuestras paredes sobre la manifestación que habrá en breve: ¿Cómo podemos ser los españoles tan sumisos? Sí, he generalizado en demasía, pero hay que admitir que durante la historia hemos dejado claros ejemplos de nuestra condición. El hecho de abandonar una dictadura por la muerte del dirigente y no por la rebelión del pueblo es una muestra de ello.
Con relación a la pregunta anterior, supongo que hay muchas personas que han defendido este tipo de escuelas y no han encontrado apoyo en los poderes políticos, por lo que no les quedaba más remedio que obedecer a sus mandatos. ¿Y cómo es posible que los altos cargos no defiendan estas “escuelas democráticas” si éstas promueven el desarrollo de los ciudadanos? Será porque no les interesan que el pueblo conozca sino que obedezca.
Que la disciplina se utilice para que los alumnos aprendan más es una falsa. El fin de la educación para los políticos, durante muchos años, ha estado lejos de crear individuos reflexivos, críticos…vivos.
Citas sacadas del video:
Cuando recuerdo mi etapa primaria, no encuentro palabras sino impulsos, respuestas.
Olga tenía pasión, deseo de conectar con la gente.
Buscaba la autodisciplina, la que poseemos. Del interior a fuera.
Aprendíamos a partir de los paseos. Las excursiones no eran una pérdida de tiempo.
Amar y observar la naturaleza. La belleza de las pequeñas cosas
El arte estaba en el vivir cotidiano.
Recibíamos una formación solidaria con el pueblo.
Conseguía expresarme escribiendo, otros pintando, cantando,…
La escuela me preparo para toda mi realidad, mi vida fue en base a esa experiencia.
Resulta difícil abrir los ojos a alguien para que se encuentre la realidad.

viernes, 8 de mayo de 2009

Visita al Inmaculada Concepción

Esta vez quería contar mi experiencia en el colegio Inmaculada Concepción.

Nada más llegar nos recibió Marta que se encargó de explicarnos el funcionamiento de los centros de Educación Especial y éste en concreto. Este colegio destaca por sus barreras arquitectónicas, ya que se trata de un edificio de unas 4 plantas que no tiene ascensor. Por lo tanto hablamos de un colegio de Educación Especial bastante especial, valga la redundancia.

Los alumnos que son integrados en el centro no tienen un grado elevado de discapacidad y/o deficiencia, debido a lo explicado anteriormente. No están en régimen de internado, y el horario de clase es semejante al de un colegio normal.

Una de las cosas que más me llamó la atención fue la cantidad de recursos humanos que tienen: hay auxiliares, profesores de educación especial, logopedas, una fisioterapeuta, una enfermera, auxiliares de comedor,… Hay casi más profesionales que alumnos.

Vimos las diferentes clases y tuvimos la oportunidad de estar durante una hora con un grupo de 6 niños en el aula de informática. Cada una de nosotras tenía que estar a cargo de uno de ellos. A mi me toco cuidar de Nanger, sin duda alguna, ¡un encanto!. Estuve persiguiéndole durante toda la hora ya que no paraba quieto. Todo le llamaba la atención, el problema es que nada de ello le interesaba más de unos segundos, asi que se pasaba el rato de un lado para otro. Según Marta, aprenderá a hablar en breves, y tiene pinta que cuando lo haga no va a parar. Tiene mucha intención comunicativa, y lo demostró con creces.

Una de las cosas que más temía de esta visita era la reacción o sentimientos que podía tener al ver a los niños afectados. Quizás sería pena, lástima, compasión,… Sin embargo, cuando los vi, no pensé ni sentí nada de esto. Sentía lo mismo que cuando veo a cualquier niño en la calle, o en el colegio. Algunas veces me sentía inferior ya que era incapaz de comunicarme con ellos (en el caso de algunos síndrome de Down o  con retraso mental, empleaban un lenguaje de signos adaptado que no entendía). También en ocasiones me sentía confusa, no sabía como reaccionar ante ellos, no sabía como hablarlos, como contestarles, lo mismo que me ocurrió el primer día que me “enfrenté” a un grupo de niños de 5 años trabajando como monitora. Creo que es lo normal al encontrarnos en una situación nueva.

Más tarde cada una nos fuimos a una clase distinta. A mi me toco con un grupo de 1º de unos 4 a 6 niños. La mayoría tenían Síndrome de Down. A Pelayo le gustó mi reloj y se quedó a mi lado embobado mirando las agujas. A María le estaba aburriendo y me sacaba la lengua constantemente haciendo muestra de ello. Me alegré que ninguno de los presentes reaccionara mal ante mi presencia, supongo que es difícil que un día, así… ¡de repente! venga una chica que no conocen y cambie el transcurso normal de la clase.

Fue en esta clase cuando me di cuenta, de que no es mi ilusión trabajar en este campo. No es que no me gustara, sino que sería distinto a mis expectativas. A mi me gustaría enseñar más conocimientos. Soy una persona muy dinámica y me gustaría ver la evolución de mis alumnos a un ritmo más rápido. Me acuerdo de Carlos, un niño con autismo, no ha evolucionado nada desde que entró en el centro, a pesar del trabajo que realizan los educadores con él.

Como muy bien comentaste, cada uno reaccionamos diferente a las mismas experiencias. Mi reacción fue esa, me di cuenta de que estoy donde realmente quiero estar, y que me encantaría, en un futuro no muy lejano, dedicarme a la docencia en la Etapa Primaria.

Una cosa aprendí este día y fue lo siguiente, quien se dedica a la Educación Especial realmente le fascina este mundo y quiere participar en él. A mí me pareció una profesión muy difícil ya que requiere tanto competencia en este campo, como un carácter fuerte: personas que puedan llevar su función tanto educativa como emocional satisfactoriamente sin que esto interfiera a su vida personal. Como he comentado, no me importaría trabajar en estos centros, pero no sé si poseo la capacidad de realizar ese cargo bien y lo que es aún más complicado, que ello no me afectara.

martes, 5 de mayo de 2009

El tacto en la enseñanza.

El año pasado realice un trabajo sobre este libro. Es una de mis obras favoritas, por lo que hice esta tarea con muchísimo gusto.Aquí dejo el resumen, la introducción que hice sobre él y mi valoración crítica.
Os recomiendo la lectura de este libro. Da mucho en que pensar.
Actualmente la incertidumbre y la diversidad de perspectivas son dominantes. En nuestra sociedad gobierna el consumismo y la competitividad. Los valores morales y éticos han pasado a estar en un segundo o tercer plano.
Debido a ello, Max Van Manen nos induce a la reflexión al entender nuestro papel, motivando así a los futuros maestros desde una visión realista y exponiendo los problemas actuales con los que nos vamos a enfrentar.
Habla del tacto, que es el término que engloba todas las cualidades positivas que debe tener un profesor. El tacto es el motivo por el que dejamos nuestro egocentrismo para ayudar a otra persona sin cuestionar el porqué. El tacto es el afecto que se tiene por el niño y la esperanza que ponemos en él.
La educación en este sentido toma un papel fundamental ya que es la encargada de orientar a las nuevas generaciones. Y además, debe garantizar una seguridad y estabilidad al niño que carece de tales “privilegios” por causas familiares. Son los vigilantes de los mas pequeños, los que además de protegerlos ante el peligro les aporta recursos y entusiasmo para que un día pudieran llegar a nadar por si solos.
Introducción del trabajo
Después de visitar el museo, los niños subieron al autobús y se sentaron en los asientos. Yo, atrás con otra monitora, estábamos pendientes de que todo fuera bien. De repente sentí un ambiente distinto, una armonía especial. Todos prestaban atención a cuatro chicas que se sentaban delante de mi. En ese momento, asome la cabeza entre los dos asientos y note como entre ellas había una complicidad singular. Estaban cantando, y parecían ángeles. Un año atrás finalicé el curso de monitora de tiempo libre y con el vinieron las practicas. Me ofrecieron ir a acompañar a las monitoras y a los chicos de 6 a 12 años, y fui de voluntaria.
Después de comer los subimos a clase. Estábamos en el colegio donde pase mis años de primaria, esta vez trabajaba de monitora de tiempo libre a cargo de un grupo de 15 niños de unos 5 años. No paraban quietos y decidí hacer una clase de relajación. Puse colchonetas, apagué las luces y puse música relajante. Comencé a hacer un corto masaje a cada niño. Alguno cerraba los ojos, otros me miraban, otros sonreían. Les gustaban, estaban tranquilos. Quería que comprendieran lo bueno que es dar una caricia en vez de un golpe, lo agradecido que es recibir un regalo de otra persona y lo bien que te puedes sentir al devolvérselo. Cuando terminé, sin decir nada, todos se levantaron y cogieron las plumas, hojas y demás materiales que había empleado al darles el masaje y me dijeron que me tumbara. Ellos empezaron a devolverme el regalo que les había dado.
Mientras que veíamos “El libro de la selva” sentados en las colchonetas, Yihad se puso tras de mi y empezó a peinarme el pelo con sus dedos. Iria, una niña que no le gustaba mostrar tacto con los demás, se puso a mi derecha y me abrazo. ¿Por que quiero ser profesora? Es una pregunta que mas de una vez me han hecho y me consigue hacer sonreír para mis adentros. Supongo que es porque siempre me fascino el comportamiento que tienen los niños al descubrir la vida. Y también porque a través de estas “pequeñas” experiencias, he aprendido muchísimas cosas. Entre ellas lo \nque puedo conseguir hacer por ellos y por mi misma. Como dice Manen:
"Ellos nos demuestran lo que somos capaces de hacer con nosotros mismos y con este mundo compartido”.
Me encantan los retos y no hay mejor reto que ayudar a otra persona a que consiga andar por el camino correcto. Yo creo que no hay otra manera de hacer esta transmisión que con tacto. En esos tres ejemplos que he comentado, el tacto esta presente. Es mas que físico, es sentir la presencia de otra persona, que esta ahí contigo y que te responde. Una mirada, un abrazo, una sonrisa,… Porque a través del tacto rompemos esa barrera que nos separa tanto, entre los adultos y los niños. Porque nos ponemos a su altura, porque admitimos que ellos también nos pueden ensenar, porque nosotros no somos diferentes y porque nosotros también fuimos pequeños alguna vez. Un profesor me recomendó este libro, y decidí hacer el trabajo sobre él. Mi trabajo va a consistir en un resumen exhaustivo de cada capitulo, ampliándolo con algunas frases hechas, proverbios, mapas conceptuales, mi propia experiencia y mi opinión. El libro del que voy a hablar es “El tacto en la enseñanza. El significado de la sensibilidad pedagógica” de Max Van Manen, editorial ‘Paidos Educador’.

Valoración Crítica.
Un libro para reflexionar, un libro de valores, un libro lleno de ejemplos y lleno de vida. Me ha hecho recordar muchas situaciones y relaciones que he vivido en el pasado de una manera objetiva, fijándome en el por qué de mis actos o en los de mis profesores y la carga moral que tienen dichas experiencias.
Una palmada en el hombro para una aprendiz de maestra. Dando optimismo aún basándose en ejemplos realistas (tristes, desagradables, crueles…) pero a la vez animándonos al cambio, a no olvidar la esencia de nuestra profesión. Me ha parecido un libro fantástico, no solo por su estructura y por sus “frases celebres”, si no porque me ha hecho pensar sobre lo que de verdad supone ser profesor. Al encontrarnos tan distanciados de las responsabilidades que más tarde tendremos, los profesores en potencia albergamos unas esperanzas y una visión de futuro sobre nuestra profesión que son ciertamente utópicas. De repente nos damos de bruces con la realidad, caemos en la cuenta de que no era lo que nos habíamos imaginado, que es totalmente distinta o al menos mucho mas complicada de lo pensábamos. Viene bien que te recuerden de vez en cuando lo que vas a ser, lo que debes hacer, conocer las repercusiones de tus actos, porque quizás cuando te lo empiezas a plantear ya es demasiado tarde y muchas de las verdades que creías inamovibles no tienen sentido, te has quedado sin respuestas. Muchos de los ejemplos me han conmovido y han dejado de ser parte de un trabajo a un recuerdo mas… .un libro sobre experiencias, o el libro: una experiencia?