Hace poco me di cuenta de un par de "muletillas" que me siguen allá donde voy. La primera muy común: el típico "¿vale?" que tanto usamos los profes. La otra que no me gusta tanto es "este niño no es tonto". La suelo emplear sobretodo cuando hablo con los padres de los chicos a los que doy clase (y éstos desconfían de las cualidades de sus críos).
La uso (o la pienso) cuando veo en los pequeños algún gesto, reacción, comentario o contestación que no esperaba de ellos (sobretodo algo positivo, más que referirme a que sean traviesos). Cuando veo en ellos cierta "picardía intelectual", ingenio, ocurrencia o atrevimiento. Llamémoslo como queramos, quien ha estado con niños alguna vez sabrá de lo que hablo.
Lo bueno de darme cuenta de estos lastres, es que cada vez que las repito o me vienen a la mente (de manera casi automática) me acuerdo de esto e intento decir otra cosa. Si alguien aún no ha encontrado sus muletillas le animo a que se grabe, es tan ridículo como útil. Si preguntas a tus cercanos sobre aquellas palabras/frases hechas que sueles repetir en tus explicaciones o argumentos, seguramente no sepan contestarte ya que están acostumbrados a ti. No son ayudantes fiables.
Centrándome en lo que me preocupa, el título de esta entrada, el otro día estuve reflexionando sobre el por qué de esta frase recurrente y desafortunada que tanto pronuncio. En un principio me acordé de una entrada que escribí hace tiempo (...) en la que considero que en muchas ocasiones empleamos expresiones que tenemos interiorizadas, sin procesar y analizar su sentido. Hablamos muchas veces por mecánica, sin ver el peso real de nuestras palabras y su efecto posible en el oyente.
Pensé que decir "este niño no es tonto" es un claro juicio gratuito y carente de valor. Posiblemente este pensamiento vaya ligado a una creencia de que el niño no vaya a tener ciertas capacidades por su edad o actitud general. Y cuando vemos que rompe con el esquema previsto, nos sorprende y pensamos que es listo. Quizás se deba a nuestra manía de establecer niveles, órdenes y jerarquías complicadas por edad/sexo/ y demás características. Según esos criterios esperamos a que estos reaccionen de una u otra manera, y si no vemos que lo hacen, exigimos que así sea (y nos parecen "más lentos").
En vez de simplemente observar al ser que tenemos en nuestras narices, nos frustramos porque aún no ha hecho tal o no entienda pascual. Cuando seguramente sepa más en otros sentidos que no vemos porque estamos cegados en nuestros tradicionales esquemas.
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domingo, 28 de octubre de 2012
martes, 21 de agosto de 2012
Exámenes y días improductivos
Los exámenes y los días improductivos mantienen una relación muy extraña, a medida que los primeros se acercan los segundos incrementan (o eso intentan). Aparecen cuando menos los deseas y vienen con toda su voluntad para quedarse y arruinarte la vida. Y si ya estamos en verano y hace unos 40 grados, las bibliotecas no abren y el ventilador de tu casa no te satisface, imaginarse una sesión de estudio pasa a ser cosa de ciencia ficción.
El verano y los estudios nunca se llevaron bien. En realidad siempre hay escusa, en invierno es la maldita bata de andar por casa. Ella se hace pasar por tu amiga, pero no, es un ser maligno y no quiere que apruebes nunca. Se muere de envidia, ella nunca podrá ser algo más que una bata... aunque eso ya sea una gran cosa (no posee capacidad para ser consciente de ello, una pena).
Sí, el verano es complicado. Tus neuronas se han ido de vacaciones a un lugar mejor, y tú que has dedicido quedarte para ahorrar algo de dinero y sacarte esas asignaturas te sientes completamente abandonado a tu suerte. Las pocas neuronillas que te quedan están medio derretidas, o lo que es peor, se han evaporado o expulsado por múltiples vías.
Hoy pintaba ser uno de esos días, no sabría decirte por qué pero sí, lo sabía. Y sabiéndolo no te creas que he dicho "conviértelo en algo productivo", ¡qué va! Me he puesto a trastear con el Ipad hasta puntos muy serios, y he encontrado una vía de escape: dibujar. Siempre me ocurre las semanas anteriores a cualquier prueba, me entran unas ganas horribles de dibujar. Podría escribir las ideas en un cuadernito y dejarlo para otro momento, pero he comprobado que esa no es solución. Luego nunca llega a salir nada o si sale algo, te falta lo más importante: inspiración (digamos que sale la versión Joker de tu Batman imaginario).
He estado unas 5 horillas dibujando a una muchacha (se supone que es la actriz Jennifer Connelly) que aquí os muestro. Hacerlo no ha estado mal del todo. Había momentos en los que me sentía muy orgullosa, luego no tanto. Quise experimentar un poco, y coloree los labios, ojos y el bañador de rojo y azul (¡wuau! ¡menudo invento Laura! lápices de colores en el Siglo XXI). Si crees que no era para tanto, te confieso que lo he pasado mal. Una tensión encima que no veas, sobretodo cuando imaginaba que lo iba a estropear (como si los colores fueran a comerse el papel o algo así). Luego me he dado cuenta de que no. Está bien eso de probar cosas nuevas, uno se sorprende y quizás aprende algo que mejore lo anterior.
Me han hecho falta 24 años para cambiar de lápiz a color, me haría falta unas cuantas vidas para probar todas las técnicas si sigo a este ritmo. En realidad estoy exagerando, en el colegio tuve que pintar con muchos materiales. Lo extraño era que no me gustaban las clases de arte. Le cogí bastante asco en el instituto (uno de los motivos por los que dejé de pintar durante mucho tiempo: me habían inculcando estúpidamente que lo importante de dibujar es calcar la realidad o seguir unas técnicas aprendidas). Me pregunto si algún día sacaré mi propio estilo, algo realmente mío, como aquello que dibujábamos de pequeños. Nunca corrigáis el dibujo de un niño, es su manera de expresarse. No le robemos eso que tenemos tan maravilloso... luego nos quedamos en la amplia gama de los grises.
Empecé a escribir este post con otra idea en mente. Quería aconsejar algo... creo. Sobre los días improductivos, que puede que no lo sean tanto. Ese ha sido mi caso: no me sé más la lección pero al menos tengo un dibujo. Y en el caso de que no sacara las asignaturas y no me concedieran la beca, pues podría vender mi obra y pagarme con ello la carrera. Aunque sería bastante absurdo pagarse la carrera haciendo cuadros, ya que tu momento máximo de inspiración coincide con la época de exámenes. Estaría pagando una carrera que no me estoy sacando.
El verano y los estudios nunca se llevaron bien. En realidad siempre hay escusa, en invierno es la maldita bata de andar por casa. Ella se hace pasar por tu amiga, pero no, es un ser maligno y no quiere que apruebes nunca. Se muere de envidia, ella nunca podrá ser algo más que una bata... aunque eso ya sea una gran cosa (no posee capacidad para ser consciente de ello, una pena).
Sí, el verano es complicado. Tus neuronas se han ido de vacaciones a un lugar mejor, y tú que has dedicido quedarte para ahorrar algo de dinero y sacarte esas asignaturas te sientes completamente abandonado a tu suerte. Las pocas neuronillas que te quedan están medio derretidas, o lo que es peor, se han evaporado o expulsado por múltiples vías.
Hoy pintaba ser uno de esos días, no sabría decirte por qué pero sí, lo sabía. Y sabiéndolo no te creas que he dicho "conviértelo en algo productivo", ¡qué va! Me he puesto a trastear con el Ipad hasta puntos muy serios, y he encontrado una vía de escape: dibujar. Siempre me ocurre las semanas anteriores a cualquier prueba, me entran unas ganas horribles de dibujar. Podría escribir las ideas en un cuadernito y dejarlo para otro momento, pero he comprobado que esa no es solución. Luego nunca llega a salir nada o si sale algo, te falta lo más importante: inspiración (digamos que sale la versión Joker de tu Batman imaginario).
He estado unas 5 horillas dibujando a una muchacha (se supone que es la actriz Jennifer Connelly) que aquí os muestro. Hacerlo no ha estado mal del todo. Había momentos en los que me sentía muy orgullosa, luego no tanto. Quise experimentar un poco, y coloree los labios, ojos y el bañador de rojo y azul (¡wuau! ¡menudo invento Laura! lápices de colores en el Siglo XXI). Si crees que no era para tanto, te confieso que lo he pasado mal. Una tensión encima que no veas, sobretodo cuando imaginaba que lo iba a estropear (como si los colores fueran a comerse el papel o algo así). Luego me he dado cuenta de que no. Está bien eso de probar cosas nuevas, uno se sorprende y quizás aprende algo que mejore lo anterior.
Me han hecho falta 24 años para cambiar de lápiz a color, me haría falta unas cuantas vidas para probar todas las técnicas si sigo a este ritmo. En realidad estoy exagerando, en el colegio tuve que pintar con muchos materiales. Lo extraño era que no me gustaban las clases de arte. Le cogí bastante asco en el instituto (uno de los motivos por los que dejé de pintar durante mucho tiempo: me habían inculcando estúpidamente que lo importante de dibujar es calcar la realidad o seguir unas técnicas aprendidas). Me pregunto si algún día sacaré mi propio estilo, algo realmente mío, como aquello que dibujábamos de pequeños. Nunca corrigáis el dibujo de un niño, es su manera de expresarse. No le robemos eso que tenemos tan maravilloso... luego nos quedamos en la amplia gama de los grises.
Empecé a escribir este post con otra idea en mente. Quería aconsejar algo... creo. Sobre los días improductivos, que puede que no lo sean tanto. Ese ha sido mi caso: no me sé más la lección pero al menos tengo un dibujo. Y en el caso de que no sacara las asignaturas y no me concedieran la beca, pues podría vender mi obra y pagarme con ello la carrera. Aunque sería bastante absurdo pagarse la carrera haciendo cuadros, ya que tu momento máximo de inspiración coincide con la época de exámenes. Estaría pagando una carrera que no me estoy sacando.
martes, 17 de julio de 2012
Los hijos de "buena estirpe" superan a los demás.- Mariano Rajoy 1983
A continuación os parafraseo un texto que he sacado de la página http://www.radiocable.com/rajoy-faro-de-vigo1983.html en la que nuestro actual presidente del gobierno habla sobre la superioridad de cierto grupo de personas. Prepárate que esto es duro.
Según la RAE estirpe es "Raíz y tronco de una familia o linaje" es decir "Ascendencia o descendencia de cualquier familia." Ya empezamos mal cuando decimos que "la estirpe determina al hombre, tanto en lo físico como en lo psíquico". Nuestro pasado nos condiciona pero nunca nos determina, buenos profesores seríamos si creyeramos lo contrario.
¿Cómo qué los modelos socialistas/comunistas son radicalmente contrarias al afán de superación y progreso del hombre? Más bien dan la posibilidad a todo individuo a desarrollarse plenamente y ser la persona que quiera. ¿Cómo se puede valorar la superioridad de un individiduo sobre otro? ¿por sus habilidades físicas? Entonces ¿una persona que nace con una deficiencia motriz es peor persona?
Si llevaramos a cabo el modelo que propone, muchas personas verían sus habilidades seriamente limitadas por el entorno, u otras no podrían explotar al máximo sus capacidades.
Somos distintos, ya lo creo. Unos vemos lo maravilloso que nos une, y otros lo que nos separa. Otros se creen dioses capaces de clasificar a los individuos en una jerarquía absurda fundada en intereses propios más que en razonamientos científicos.
Y esta es la ideología del partido que gobierna España ahora. No será dificil imaginar qué futuro nos depara. Un país aún más separado, un país para unos pocos. Los demás nos tocará esperar a que esto cambie, o hacerlo cambiar (quién sabe).
“….
Ya en épocas remotas -existen en este sentido textos del siglo VI antes de Jesucristo- se afirmaba como verdad indiscutible, que la estirpe determina al hombre, tanto en lo físico como en lo psíquico. Y estos conocimientos que el hombre tenía intuitivamente -era un hecho objetivo que los hijos de “buena estirpe” superaban a los demás- han sido confirmados más adelante por la ciencia. (…)
…ya nadie pone en tela de juicio que el hombre es esencialmente desigual. No solo desde el momento del nacimiento sino desde el propio de la fecundación (…)
El hombre después, en cierta manera nace predestinado para lo que habrá de ser. La desigualdad natural de hombre viene descrita en el código genético.
(…) Por eso, todos los modelos, desde el comunismo radical hasta el socialismo atenuado, que predican la igualdad de riquezas (…) son radicalmente contrarias a la esencia misma del hombre, a su ser peculiar, a su afán de superación y progreso y por ello, aunque se llamen así mismos “modelos progresistas”, constituyen un claro atentado al progreso, porque contrarían y suprimen el natural institnto del hombre a desigualarse, que es el que ha enriquecido el mundo y elevado el nivel de vida de los pueblos, que la imposición de esa igualdad rebajaría a cotas mínimas al privar a los más hábiles, a los más capaces, a los más emprendedores…de esa iniciativa más provechosa para todos que la igualdad en la miseria, que es la única igualdad que hasta la fecha de hoy han logrado imponer….
Mariano Rajoy Brey. Diputado de AP en el Parlamento gallego.
Faro de Vigo. Viernes 4 de marzo de 1983
Según la RAE estirpe es "Raíz y tronco de una familia o linaje" es decir "Ascendencia o descendencia de cualquier familia." Ya empezamos mal cuando decimos que "la estirpe determina al hombre, tanto en lo físico como en lo psíquico". Nuestro pasado nos condiciona pero nunca nos determina, buenos profesores seríamos si creyeramos lo contrario.
¿Cómo qué los modelos socialistas/comunistas son radicalmente contrarias al afán de superación y progreso del hombre? Más bien dan la posibilidad a todo individuo a desarrollarse plenamente y ser la persona que quiera. ¿Cómo se puede valorar la superioridad de un individiduo sobre otro? ¿por sus habilidades físicas? Entonces ¿una persona que nace con una deficiencia motriz es peor persona?
Si llevaramos a cabo el modelo que propone, muchas personas verían sus habilidades seriamente limitadas por el entorno, u otras no podrían explotar al máximo sus capacidades.
Somos distintos, ya lo creo. Unos vemos lo maravilloso que nos une, y otros lo que nos separa. Otros se creen dioses capaces de clasificar a los individuos en una jerarquía absurda fundada en intereses propios más que en razonamientos científicos.
Y esta es la ideología del partido que gobierna España ahora. No será dificil imaginar qué futuro nos depara. Un país aún más separado, un país para unos pocos. Los demás nos tocará esperar a que esto cambie, o hacerlo cambiar (quién sabe).
jueves, 5 de julio de 2012
Educación vial
A los 10 años comencé a tener un sueño recurrente. En él aparecía en la parte trasera de un coche. Era de noche. De repente, mi madre se giraba del asiento del copiloto y me preguntaba "¿dónde está Fati?". Entonces veía que una de las ventanas traseras estaba rota casi por completo, con un agujero en el medio por el que podría pasar un objeto de considerable tamaño. Ahí acababa el sueño.
Los siguientes días volví a soñar exactamente lo mismo y me extrañó bastante. Primero porque no me suelo acordar de mis sueños, y segundo: nunca se repiten (o al menos que yo sepa). Así que se lo comenté a mi madre y con sorpresa ví que no era casualidad.
Me contó que cuando yo tenía 3 años tuvimos un accidente de coche. Mis padres decidieron no hablar del tema ya que (según ellos) el incidente me dejó algunas secuelas. Estábamos viajando en coche hacia Holanda, íbamos por Francia por una autopista. Era de noche y debido a las bajas temperaturas la carretera estaba casi helada. El camión que teníamos delante paró en seco, y nosotros tras él. El problema fue que venía otro camión por detrás que no respetaba la distancia mínima. Al ver que nos iba a embestir, decidió cambiarse de carril mientras intentaba frenar... ya era tarde, estábamos demasiado cerca. Por suerte el golpe no fue muy fuerte, dio la parte trasera izquierda del coche por lo que éste empezó a dar vueltas como si fuera una peonza. Según mi madre fueron 4 vueltas o más... ella estaba consciente en todo momento, pensaba que era nuestro final. Ella estaba embarazada de mi hermano, detrás estaba mi hermana de 5 años y yo.
Cuando el coche paró mis padres miraron atrás. Solo me vieron a mí. Mi hermana había salido despedida por una de las ventanas. Mi madre tenía miedo de salir y ver que había pasado, así que fue mi padre el que lo hizo. Dice que fue uno de los peores momentos de su vida.
Para los creyentes, quizás la virgen de Fátima tuvo algo que ver con esto, o fue un milagro, quizás suerte... La cuestión es que mi hermana cayó no por el lado de la autopista, sino por un descampado. Mi padre recuerda ver a mi hermana andando hacia el coche cubierta de cristales y diciéndole "¿por qué me habéis echado del coche?". No le había pasado nada grave, apenas tenía algunos arañazos.
Mi madre dice que desde ese día cambié mucho. Antes era muy risueña y alegre. Le cogí un pánico tremendo a los coches y cada vez que me tocaba subir a uno distinto me hartaba a llorar. Dice que me convertí en una niña tímida, miedica y desconfiada. Según ella "te encerrabas mucho en tu mundo".
Después de saber esto (que como ya he dicho, lo ocultaron durante todo ese tiempo), no he vuelto a tener ese sueño nunca más. Lo que sí que sigo teniendo es ese pánico a los coches.
Circulan por internet un montón de vídeos en los que salen chavales drogados que se cachondean de los guardias civiles (tras ser pillados en tal estado mientras conducían un vehículo). A mí lo que menos me provoca es risa. Lo más sorprendente son las multas, que con pagar una mísera cantidad de dinero pueden volver a tomar el coche sin problemas. ¿Estamos perdiendo la cabeza, o qué? ¿Me estás diciendo que unos chicos que se han gastado la paga en drogas y que tienen ese pedazo de coche les va a molestar pagar esa multa? ¿En realidad lo que nos preocupa es salvar vidas o sacar dinero de la gente? Porque si de vidas hablamos, entonces ¿por qué demonios no se le quita el carnet y el coche a una persona tan inconsciente e irresponsable? Un año sin carnet y sin coche y después te vuelves a sacar el carnet si quieres conducir. Pero nooo... aquí lo que nos va es acumular puntos, como si de un juego se tratara. Y si me tomo una copilla, ¿qué más da? "¿y quién me va a decir a mí las copas de vino que puedo o no beber? déjame que me las tome tranquilamente" como bien dijo uno que ya sabemos.
El título de esta entrada era educación vial... así que me centraré en eso y no en cuestiones políticas (normativas, campañas de prevención,...). Como muchos de vosotros cogeréis el coche con las vacaciones, solo quería pediros un favor. Que tengáis mucho cuidado. Porque en el mejor de los casos (como lo que nos ocurrió a nuestra familia) no se pierde a nadie ni pasa nada (físicamente). Sin embargo, la huella se queda para siempre. Y ese miedo es innecesario si todos fueramos más conscientes de lo que hacemos.
Los siguientes días volví a soñar exactamente lo mismo y me extrañó bastante. Primero porque no me suelo acordar de mis sueños, y segundo: nunca se repiten (o al menos que yo sepa). Así que se lo comenté a mi madre y con sorpresa ví que no era casualidad.
Me contó que cuando yo tenía 3 años tuvimos un accidente de coche. Mis padres decidieron no hablar del tema ya que (según ellos) el incidente me dejó algunas secuelas. Estábamos viajando en coche hacia Holanda, íbamos por Francia por una autopista. Era de noche y debido a las bajas temperaturas la carretera estaba casi helada. El camión que teníamos delante paró en seco, y nosotros tras él. El problema fue que venía otro camión por detrás que no respetaba la distancia mínima. Al ver que nos iba a embestir, decidió cambiarse de carril mientras intentaba frenar... ya era tarde, estábamos demasiado cerca. Por suerte el golpe no fue muy fuerte, dio la parte trasera izquierda del coche por lo que éste empezó a dar vueltas como si fuera una peonza. Según mi madre fueron 4 vueltas o más... ella estaba consciente en todo momento, pensaba que era nuestro final. Ella estaba embarazada de mi hermano, detrás estaba mi hermana de 5 años y yo.
Cuando el coche paró mis padres miraron atrás. Solo me vieron a mí. Mi hermana había salido despedida por una de las ventanas. Mi madre tenía miedo de salir y ver que había pasado, así que fue mi padre el que lo hizo. Dice que fue uno de los peores momentos de su vida.
Para los creyentes, quizás la virgen de Fátima tuvo algo que ver con esto, o fue un milagro, quizás suerte... La cuestión es que mi hermana cayó no por el lado de la autopista, sino por un descampado. Mi padre recuerda ver a mi hermana andando hacia el coche cubierta de cristales y diciéndole "¿por qué me habéis echado del coche?". No le había pasado nada grave, apenas tenía algunos arañazos.
Mi madre dice que desde ese día cambié mucho. Antes era muy risueña y alegre. Le cogí un pánico tremendo a los coches y cada vez que me tocaba subir a uno distinto me hartaba a llorar. Dice que me convertí en una niña tímida, miedica y desconfiada. Según ella "te encerrabas mucho en tu mundo".
Después de saber esto (que como ya he dicho, lo ocultaron durante todo ese tiempo), no he vuelto a tener ese sueño nunca más. Lo que sí que sigo teniendo es ese pánico a los coches.
Circulan por internet un montón de vídeos en los que salen chavales drogados que se cachondean de los guardias civiles (tras ser pillados en tal estado mientras conducían un vehículo). A mí lo que menos me provoca es risa. Lo más sorprendente son las multas, que con pagar una mísera cantidad de dinero pueden volver a tomar el coche sin problemas. ¿Estamos perdiendo la cabeza, o qué? ¿Me estás diciendo que unos chicos que se han gastado la paga en drogas y que tienen ese pedazo de coche les va a molestar pagar esa multa? ¿En realidad lo que nos preocupa es salvar vidas o sacar dinero de la gente? Porque si de vidas hablamos, entonces ¿por qué demonios no se le quita el carnet y el coche a una persona tan inconsciente e irresponsable? Un año sin carnet y sin coche y después te vuelves a sacar el carnet si quieres conducir. Pero nooo... aquí lo que nos va es acumular puntos, como si de un juego se tratara. Y si me tomo una copilla, ¿qué más da? "¿y quién me va a decir a mí las copas de vino que puedo o no beber? déjame que me las tome tranquilamente" como bien dijo uno que ya sabemos.
El título de esta entrada era educación vial... así que me centraré en eso y no en cuestiones políticas (normativas, campañas de prevención,...). Como muchos de vosotros cogeréis el coche con las vacaciones, solo quería pediros un favor. Que tengáis mucho cuidado. Porque en el mejor de los casos (como lo que nos ocurrió a nuestra familia) no se pierde a nadie ni pasa nada (físicamente). Sin embargo, la huella se queda para siempre. Y ese miedo es innecesario si todos fueramos más conscientes de lo que hacemos.
miércoles, 13 de junio de 2012
España en un pozo
¿Por qué?, ¿cómo?, ¿quiénes?, ¿desde cuándo?... Caer en el pozo de las preguntas resulta fácil. Escucho crisis económica, veo y siento crisis humana y de valores. Nos educan para competir y ser así "los mejores". En realidad nos esclavizan y nos lavan el cerebro con frases hechas y generalidades.
¿Y yo qué les enseñó a los pequeños?, ¿qué lo importante es participar?, ¿qué hay que pedir perdón?, ¿qué hay que ser buena persona?... ¿Qué futuro nos espera?
Tengo la esperanza de que va a ver un cambio, un despertar. No podemos seguir así. Sometidos, exclavizados y engañados. Nuestro comandante está borracho y los guardianes se han gastado nuestras provisiones.
Me duele profundamente ver cómo una familia es desahuiciada mientras unos ladrones andan tranquilamente por la calle. Me duele estar en el paro después de tanto esfuerzo y trabajo (sobretodo cuando veo locos ocupando mi puesto).
Dicen que después de la tormenta viene la calma. Solo espero que no nos calemos los que no tenemos culpa de nada.
¿Y yo qué les enseñó a los pequeños?, ¿qué lo importante es participar?, ¿qué hay que pedir perdón?, ¿qué hay que ser buena persona?... ¿Qué futuro nos espera?
Tengo la esperanza de que va a ver un cambio, un despertar. No podemos seguir así. Sometidos, exclavizados y engañados. Nuestro comandante está borracho y los guardianes se han gastado nuestras provisiones.
Me duele profundamente ver cómo una familia es desahuiciada mientras unos ladrones andan tranquilamente por la calle. Me duele estar en el paro después de tanto esfuerzo y trabajo (sobretodo cuando veo locos ocupando mi puesto).
Dicen que después de la tormenta viene la calma. Solo espero que no nos calemos los que no tenemos culpa de nada.
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martes, 24 de enero de 2012
Continuación de "El vaso de la paciencia"
Os hablé hace unos días de una técnica que está en fase de experimentación con mi alumna: "El calendario de las caritas". Con ese título mi trabajo pierde un poco de seriedad (nota mental: inventar un nombre más propio de las ciencias experimentales).
Me parecía interesante compartir con vosotros lo que he vivido hoy con ella. Cuando entro en su habitación suelo preguntarla un poco sobre qué tal le han ido las cosas estos días, los exámenes y demás. En seguida nos tenemos que poner con la materia porque la hora y media se pasa volando. El último día fue cuando empecé a utilizar con ella este calendario especial. Decidí no comentarla nada para que fuera ella la que diera el primer paso.
¡Justo! Nada mas sentarme me dice "¿y el cuaderno de caritas? lo quiero tener aquí a mi ladito para verlo bien". Primer reto conseguido. Mi objetivo con este ejercicio es que (a parte de que se comporte bien y facilite las clases) se vaya haciendo autónoma. Ella es la que debe asumir una serie de normas que va a imponerse ella misma. Hay gente que piensa que los niños no tienen maldad, o que "no saben lo que hacen". Yo en muchas ocasiones trato a los niños como adultos, porque realmente ellos quieren ser escuchados como tales (no les gusta que se les hable desde las alturas). Solo hay que buscar las palabras adecuadas, hacer las preguntas justas para que el alumno por si mismo construya el pensamiento que pretendemos.
¿En qué punto de mi vida me he vuelto una manipuladora de pequeños? ¿manipuladora o persona que ejerce influencia? ¿sin influencia es posible educar? ¿cuáles son los límites que separan la enseñanza del adoctrinamiento?
Menos palabrarería, que lía ¿no? Resultados a día de hoy: estupendos. Si os digo que en toda la clase no ha jugado ni una sola vez con la silla ¿os lo creeis? Pues no ha hecho falta decírselo ni una sola vez, sin embargo, ella sabía (al igual que yo) que eso estaba dentro de la lista "carita triste". No me ha insultado, ha hecho los deberes genial y se ha esforzado muchísimo por entender los problemas (que le cuesta un poquito más). Con todo esto no he tenido otra opción, le he pedido que escriba lo que había hecho bueno en la lista buena. Como podeis observar en la imagen, le ha puesto una gorrita (es su sello personal^^).

Entonces ¿hoy fue todo maravilloso? Pues no. En mitad de una explicación me interrumpió para contarme algo que no venía a cuento y encima se tira un eructo en mi cara (literal u.u").
Le pido que lo escriba en la lista "mala" y se cruzó de brazos (se enfurruñó como otras veces). No había manera, no quería saber nada más de nada. Le pregunto "¿es que acaso crees que lo que has hecho está bien?", "si pones las cosas buenas ¿no deberías hacer lo mismo con lo malo?" "¿no te gusta el juego?" " ¿es que acaso me odias?" Sí, me pongo melodramática un poco... para ver como reacciona.
Me negaba todo el rato, pero tampoco quería hablar. Otras veces he cambiado de tema y le he sacado una sonrisa para poder seguir con la tarea. Esta vez tenía que ser distinto, esto tenía que avanzar. Así que di en la clave "tienes que tener confianza en mí. No se que te pasa, sé que piensas algo porque has cambiado por completo en un momento. Me gustaría que me lo dijeras, por favor".
¿Sabéis lo que le pasaba? Me siento estúpida por no haberlo pensado antes, como he sido tan ciega. Tenía miedo de que se lo enseñara a su madre. No era porque el juego le pareciera una tontería, no era porque considerara las reglas injustas, ni porque tuviera reparo en escribir las cosas que hace mal. Tenía miedo a que me chivara. No quería escribirlo con su letra porque eso haría evidente que reconoce ese fallo y no podría inventarse ninguna escusa a ojos de sus padres.
A su madre solo le digo el comportamiento general que ha tenido en la clase, y eso es lo que le he contado a mi alumna. Así que hemos acordado que desde el próximo día ella va a ser la protagonista y autora del cuaderno, y de ahí no va a salir. Este es nuestro gran secreto ;)
Como dato curioso: cuando termina la clase siempre charlo un rato con su madre. Hoy ha sido la primera vez que la pequeña nos ha espiado desde las escaleras y cuando ha visto que solo decía cosas buenas de ella se ha acercado con una sonrisa de oreja a oreja. Tengo muy buenas vibraciones, creo que he conseguido dar un paso importante.
Me parecía interesante compartir con vosotros lo que he vivido hoy con ella. Cuando entro en su habitación suelo preguntarla un poco sobre qué tal le han ido las cosas estos días, los exámenes y demás. En seguida nos tenemos que poner con la materia porque la hora y media se pasa volando. El último día fue cuando empecé a utilizar con ella este calendario especial. Decidí no comentarla nada para que fuera ella la que diera el primer paso.
¡Justo! Nada mas sentarme me dice "¿y el cuaderno de caritas? lo quiero tener aquí a mi ladito para verlo bien". Primer reto conseguido. Mi objetivo con este ejercicio es que (a parte de que se comporte bien y facilite las clases) se vaya haciendo autónoma. Ella es la que debe asumir una serie de normas que va a imponerse ella misma. Hay gente que piensa que los niños no tienen maldad, o que "no saben lo que hacen". Yo en muchas ocasiones trato a los niños como adultos, porque realmente ellos quieren ser escuchados como tales (no les gusta que se les hable desde las alturas). Solo hay que buscar las palabras adecuadas, hacer las preguntas justas para que el alumno por si mismo construya el pensamiento que pretendemos.
¿En qué punto de mi vida me he vuelto una manipuladora de pequeños? ¿manipuladora o persona que ejerce influencia? ¿sin influencia es posible educar? ¿cuáles son los límites que separan la enseñanza del adoctrinamiento?
Menos palabrarería, que lía ¿no? Resultados a día de hoy: estupendos. Si os digo que en toda la clase no ha jugado ni una sola vez con la silla ¿os lo creeis? Pues no ha hecho falta decírselo ni una sola vez, sin embargo, ella sabía (al igual que yo) que eso estaba dentro de la lista "carita triste". No me ha insultado, ha hecho los deberes genial y se ha esforzado muchísimo por entender los problemas (que le cuesta un poquito más). Con todo esto no he tenido otra opción, le he pedido que escriba lo que había hecho bueno en la lista buena. Como podeis observar en la imagen, le ha puesto una gorrita (es su sello personal^^).

Entonces ¿hoy fue todo maravilloso? Pues no. En mitad de una explicación me interrumpió para contarme algo que no venía a cuento y encima se tira un eructo en mi cara (literal u.u").
Le pido que lo escriba en la lista "mala" y se cruzó de brazos (se enfurruñó como otras veces). No había manera, no quería saber nada más de nada. Le pregunto "¿es que acaso crees que lo que has hecho está bien?", "si pones las cosas buenas ¿no deberías hacer lo mismo con lo malo?" "¿no te gusta el juego?" " ¿es que acaso me odias?" Sí, me pongo melodramática un poco... para ver como reacciona.
Me negaba todo el rato, pero tampoco quería hablar. Otras veces he cambiado de tema y le he sacado una sonrisa para poder seguir con la tarea. Esta vez tenía que ser distinto, esto tenía que avanzar. Así que di en la clave "tienes que tener confianza en mí. No se que te pasa, sé que piensas algo porque has cambiado por completo en un momento. Me gustaría que me lo dijeras, por favor".
¿Sabéis lo que le pasaba? Me siento estúpida por no haberlo pensado antes, como he sido tan ciega. Tenía miedo de que se lo enseñara a su madre. No era porque el juego le pareciera una tontería, no era porque considerara las reglas injustas, ni porque tuviera reparo en escribir las cosas que hace mal. Tenía miedo a que me chivara. No quería escribirlo con su letra porque eso haría evidente que reconoce ese fallo y no podría inventarse ninguna escusa a ojos de sus padres.
A su madre solo le digo el comportamiento general que ha tenido en la clase, y eso es lo que le he contado a mi alumna. Así que hemos acordado que desde el próximo día ella va a ser la protagonista y autora del cuaderno, y de ahí no va a salir. Este es nuestro gran secreto ;)
Como dato curioso: cuando termina la clase siempre charlo un rato con su madre. Hoy ha sido la primera vez que la pequeña nos ha espiado desde las escaleras y cuando ha visto que solo decía cosas buenas de ella se ha acercado con una sonrisa de oreja a oreja. Tengo muy buenas vibraciones, creo que he conseguido dar un paso importante.
Ventajas e inconvenientes del Proyecto Genoma Humano.
En la última parte del tema 3 de Antropología de la Educación titulada "La biología humana y sus consecuencias pedagógicas" los autores mencionan una cuestión que despertó más de una discusión: El proyecto Genoma Humano.
Os paso un poquito de información sacada de nuestra querida Wikipedia. Por favor, que no sea cierto eso que mencionan: "internet se va al traste", "el cierre de Megaupload es el comienzo del apocalipsis en la red" y que fuentes tan ricas como ésta se esfumen con un click. Tampoco me gustaría que sucediera lo mismo con los blogs, "para una vez que lo utilizo a menudo, ¡jo!". Además con la cantidad de enlaces y videos que pongo ya debería estar entre rejas. Menos mal que me sigue poca gente (muy poquita... ¡y se os quiere mucho! Hacéis sentirme menos loca y que esto no se vuelva en un simple monólogo).
¿En qué consiste este proyecto? Fue una investigación científica que se realizó con el objetivo fundamental de determinar la secuencia de pares de bases químicas que componen el ADN e identificar y cartografiar los genes del genoma humano (que no son precisamente pocos) desde un punto de vista físico y funcional.
Fue fundado en 1990 en el Departamento de Energía y los Institutos Nacionales de la Salud de los Estados Unidos (gracias a una grandísima aportación, hablo de mucha pasta... sí, hay países que no les importa hacerlo), bajo la dirección de James D. Watson.
Gracias a la amplia colaboración internacional, a los avances en el campo de la genómica y en la tecnología computacional, se hizo un borrador inicial del genoma en el año 2000.
El "genoma" de cualquier persona (a excepción de los gemelos idénticos y los organismos clonados) es único. Conocer la secuencia completa del genoma humano puede tener mucha relevancia en cuanto a los estudios de biomedicina y genética clínica, desarrollando el conocimiento de enfermedades poco estudiadas, nuevas medicinas y diagnósticos más fiables y rápidos. Y aquí está el dilema en cuestión que exponen en el libro "Antropología de la Educación":
Estos conocimientos pueden ser de gran utilidad (incluso indispensables) para hacer una educación individualizada y eficaz. El "asesoramiento genético" puede ser beneficioso ya que informa y ayuda al afectado. "¿Cómo podemos actuar sobre unos conocimientos que se ignoran?" se preguntan los autores.
Sin embargo, poseer este saber no nos hace sentirnos mejor. Esta información puede convertirse en un elemento discriminatorio que puede ser utilizado por diferentes entidades que nos perjudicarían a más de uno (póngase el caso de aseguradoras y empresas que conocieran nuestro riesgo a padecer ciertas enfermedades que en un principio no nos parecen afectar). Y de aquí la otra duda "¿cómo organizar la vida y educar a alguien que sepa de los riesgos que le acechan?, ¿se vulnera la privacidad del ser humano?".
Entonces vemos sobre la balanza por un lado el conocimiento y por otro la ignorancia. Personalmente prefiero la segunda. ¿Por qué?
Os confesaré que tengo muy poca memoria, siempre tuve problemas para estudiar. Mucha gente de mi entorno lo duda, porque mis resultados académicos fueron buenos. Sin embargo, eso es una realidad: siempre me ha costado memorizar y olvido con mucha frecuencia. Esto me llevó a esforzarme el doble o el triple de lo normal para poder estar a la altura. Con el tiempo descubrí que sí que tengo memoria, solo que es algo caprichosa (es muy selectiva).
La cuestión: seguro que esto se podría ver de algún modo en mi secuencia génica. Me aterra pensar que un científico me hubiera dicho en su tiempo que esto tiene una razón genética. Porque mi pensamiento no pasaba de ser una valoración subjetiva y sin fundamento científico. Según el "dictamen" del profesional, todo aquello cambiaría mi manera de ver el mundo. También me asustaría mucho que me dijeran que en mi vejez padeceré Alzheimer (aunque eso sea lo más que probable porque tengo casos cercanos en mi familia).
Esto me recuerda un poco a una escena de la película Big Fish de Tim Burton (una de mis películas favoritas). Uno de los personajes es una bruja que tiene un ojo de cristal, si miras en él ves tu muerte. ¿Preferirías conocerlo?
Para mí gana el misterio a la incertidumbre. ¿A qué me refiero? Creo que merece la pena correr el riesgo de no explotar al 100% los recursos cuando tenemos un conocimiento detallado del genoma humano. Prefiero intentar acercarme lo máximo posible a ese propósito sin utilizar estas ventajas peligrosas que nos pueden llevar al determinismo.
Pues bien, después de realizar un pequeño borrador de mis pensamientos a raíz de estos apuntes leo en la wikipedia:
"descubrir toda la secuencia génica de un organismo no nos permite conocer su fenotipo. Como consecuencia, la ciencia de la genúmica no podría hacerse cargo en la actualidad de todos los problemas Èticos y sociales que ya están empezando a ser debatidos. Por eso el PGH necesita una regulación legislativa relativa al uso del conocimiento de la secuencia genómica, pero no tendría por qué ser un impedimento en su desarrollo, ya que el saber en sí, es inofensivo."
Jolín Laura, si sabías que este dilema ético no tenía fundamento ya lo podías haber puesto al principio, ¿no? Pues sí, pero la entrada se quedaría muy corta. Además no soy la única que habla sobre cuestiones fuera de la realidad (como el más allá).
Nunca viene mal pensar en un "y si..." para replantearnos la moralidad que subyace nuestros actos y proyectos. ¿No crees?
Os paso un poquito de información sacada de nuestra querida Wikipedia. Por favor, que no sea cierto eso que mencionan: "internet se va al traste", "el cierre de Megaupload es el comienzo del apocalipsis en la red" y que fuentes tan ricas como ésta se esfumen con un click. Tampoco me gustaría que sucediera lo mismo con los blogs, "para una vez que lo utilizo a menudo, ¡jo!". Además con la cantidad de enlaces y videos que pongo ya debería estar entre rejas. Menos mal que me sigue poca gente (muy poquita... ¡y se os quiere mucho! Hacéis sentirme menos loca y que esto no se vuelva en un simple monólogo).
¿En qué consiste este proyecto? Fue una investigación científica que se realizó con el objetivo fundamental de determinar la secuencia de pares de bases químicas que componen el ADN e identificar y cartografiar los genes del genoma humano (que no son precisamente pocos) desde un punto de vista físico y funcional.
Fue fundado en 1990 en el Departamento de Energía y los Institutos Nacionales de la Salud de los Estados Unidos (gracias a una grandísima aportación, hablo de mucha pasta... sí, hay países que no les importa hacerlo), bajo la dirección de James D. Watson.
Gracias a la amplia colaboración internacional, a los avances en el campo de la genómica y en la tecnología computacional, se hizo un borrador inicial del genoma en el año 2000.
El "genoma" de cualquier persona (a excepción de los gemelos idénticos y los organismos clonados) es único. Conocer la secuencia completa del genoma humano puede tener mucha relevancia en cuanto a los estudios de biomedicina y genética clínica, desarrollando el conocimiento de enfermedades poco estudiadas, nuevas medicinas y diagnósticos más fiables y rápidos. Y aquí está el dilema en cuestión que exponen en el libro "Antropología de la Educación":
Estos conocimientos pueden ser de gran utilidad (incluso indispensables) para hacer una educación individualizada y eficaz. El "asesoramiento genético" puede ser beneficioso ya que informa y ayuda al afectado. "¿Cómo podemos actuar sobre unos conocimientos que se ignoran?" se preguntan los autores.
Sin embargo, poseer este saber no nos hace sentirnos mejor. Esta información puede convertirse en un elemento discriminatorio que puede ser utilizado por diferentes entidades que nos perjudicarían a más de uno (póngase el caso de aseguradoras y empresas que conocieran nuestro riesgo a padecer ciertas enfermedades que en un principio no nos parecen afectar). Y de aquí la otra duda "¿cómo organizar la vida y educar a alguien que sepa de los riesgos que le acechan?, ¿se vulnera la privacidad del ser humano?".
Entonces vemos sobre la balanza por un lado el conocimiento y por otro la ignorancia. Personalmente prefiero la segunda. ¿Por qué?
Os confesaré que tengo muy poca memoria, siempre tuve problemas para estudiar. Mucha gente de mi entorno lo duda, porque mis resultados académicos fueron buenos. Sin embargo, eso es una realidad: siempre me ha costado memorizar y olvido con mucha frecuencia. Esto me llevó a esforzarme el doble o el triple de lo normal para poder estar a la altura. Con el tiempo descubrí que sí que tengo memoria, solo que es algo caprichosa (es muy selectiva).
La cuestión: seguro que esto se podría ver de algún modo en mi secuencia génica. Me aterra pensar que un científico me hubiera dicho en su tiempo que esto tiene una razón genética. Porque mi pensamiento no pasaba de ser una valoración subjetiva y sin fundamento científico. Según el "dictamen" del profesional, todo aquello cambiaría mi manera de ver el mundo. También me asustaría mucho que me dijeran que en mi vejez padeceré Alzheimer (aunque eso sea lo más que probable porque tengo casos cercanos en mi familia).
Esto me recuerda un poco a una escena de la película Big Fish de Tim Burton (una de mis películas favoritas). Uno de los personajes es una bruja que tiene un ojo de cristal, si miras en él ves tu muerte. ¿Preferirías conocerlo?
Para mí gana el misterio a la incertidumbre. ¿A qué me refiero? Creo que merece la pena correr el riesgo de no explotar al 100% los recursos cuando tenemos un conocimiento detallado del genoma humano. Prefiero intentar acercarme lo máximo posible a ese propósito sin utilizar estas ventajas peligrosas que nos pueden llevar al determinismo.
Pues bien, después de realizar un pequeño borrador de mis pensamientos a raíz de estos apuntes leo en la wikipedia:
"descubrir toda la secuencia génica de un organismo no nos permite conocer su fenotipo. Como consecuencia, la ciencia de la genúmica no podría hacerse cargo en la actualidad de todos los problemas Èticos y sociales que ya están empezando a ser debatidos. Por eso el PGH necesita una regulación legislativa relativa al uso del conocimiento de la secuencia genómica, pero no tendría por qué ser un impedimento en su desarrollo, ya que el saber en sí, es inofensivo."
Jolín Laura, si sabías que este dilema ético no tenía fundamento ya lo podías haber puesto al principio, ¿no? Pues sí, pero la entrada se quedaría muy corta. Además no soy la única que habla sobre cuestiones fuera de la realidad (como el más allá).
Nunca viene mal pensar en un "y si..." para replantearnos la moralidad que subyace nuestros actos y proyectos. ¿No crees?
miércoles, 18 de enero de 2012
El vaso de la paciencia
En esta entrada os hablaré de un par de técnicas que conozco para hacer que los alumnos hagan caso de los rollos que soltamos muchas veces. Estoy dando clases a una niña de 8 años y la pobre hay veces que está pensando en las musarañas, o yo no sé qué. Da igual cómo le cuente los contenidos, los ejercicios, ella está a otra cosa. Aunque no me gusta mucho la idea, hemos tenido que recurrir (incluyo a sus padres claro) a "técnicas de refuerzo y castigo" para que se comporte adecuadamente. La consecuencia es que se está volviendo algo interesada (yo también lo estaría la verdad).
Hace tiempo me hablarón de una técnica: la de ir anotando números en la pizarra a medida que los alumnos molestaran en el aula. Cuando era el momento del recreo, los chic@s se quedaban tantos minutos como la cifra que había anotado el maestro. Modifiqué ligeramente esta técnica y la apliqué en mis prácticas de maestra. Mi tutora se marchó del aula y me dejó a cargo de 20 niños de unos 10 años que me miraban fijamente. Como es normal, al ratito empezaron a hablar entre ellos hasta que llegó un punto de "minirebelión": conflictos entre "bandas", gritos,... No soy de enseñar los dientes, no me gusta gritar ni mucho menos. Así que tranquílamente dije: "Mirad chicos, esto de aquí... (dibujé un vaso lleno en la pizarra) es mi paciencia. No me importa que estéis hablando, lo que no puede haber es este escándalo porque tenéis compañeros ... (bla bla bla, razonando por qué hay que comportarse bien). Ahora mismo está lleno, confío en que vais a hacerlo bien. Incluso habrá alguno que aproveche para adelantar trabajo para casa. Pero si en lugar de eso, decidís hacer lo contrario, os vais a tener que ganar mi paciencia en el recreo. El tiempo que perdéis aquí lo ganamos más tarde, no pasa nada." (¿que no pasa nada?! pensarían ellos). La reacción fue excelente. Se pusieron a hacer los deberes del día, algunos se pusieron a hablar bajito con los compañeros. El que se dedicaba a incordiar a los demás, decidió dejarlo para otro momento... Lo que más me sorprendió fue que ellos mismos eran los que se controlaban unos a otros "¡chico! ¡deja de tirar eso que el vaso se va a vaciar".
Al día siguiente fueron ellos los que me recordaron que pintara el vaso. Lo seguí haciendo durante dos semanas, al final lo dejé de utilizar porque no hacía falta.
Ahora quería hacer algo semejante, pensé en otra técnica: calendario con caritas. Consiste en hacer una tabla en blanco que se va llenando de caras (sonrientes cuando se porta bien, tristes cuando no). Pensé que entre las dos podríamos confeccionar una lista de acciones y actitudes que detallaran de manera más concreta qué es portarse bien o mal. Así que dedique un folio para cada listado y escribí un ejemplo:
Las reglas del juego son las siguientes, cuando hay algo que esté haciendo mal le pregunto ¿crees qué lo que estás haciendo esta bien?, ¿por qué? Al final tiene que ser ella la que vaya anotando en la lista. Una vez que aparezca escrito, si lo vuelve a repetir debe ponerse la carita que le corresponde (si no lo hace, no respeta las reglas, y gracias a su sentido de la justicia... no puede negarse a hacerlo). Por cierto, como dato curioso, ha decidido escoger un bolígrafo de cada color para las distintas caras :).
¿Resultados? Solo llevo un día y ha anotado dos cosas en la lista negativa (insultar y hacer muecas... muchas muecas, tantas que pierde el hilo de lo que dice). Se ha portado mucho mejor que otros días, aunque hemos vivido un momento bastante tenso. Me he tenido que enfadar. No me gusta enfadarme. Incluso cuando lo intento se me mueve el labio inferior para sonreir. Sin embargo, la situación podía conmigo. Así que le he soltado un sermón. Se ha frustrado mucho y no quería hacer los deberes. Una vez se puso así y no conseguí que se le pasara el cabreo. Parece que voy conociéndola un poco más, porque ha acabado riendo (estábamos con un dictado, había puesto arrod en vez de arroz. Le hice referencia a eso y al final acabé imitando a los chinos diciendo "aloz" para que no volviera a cometer esa falta). El resto de la clase ha ido genial.
Es dificil hacer despertar el gusto por el aprendizaje a estas edades. Les importa más otras cosas, mucho más atractivas que las palabras... como el juego. Por eso no viene mal acercar el juego al aula.
Hace tiempo me hablarón de una técnica: la de ir anotando números en la pizarra a medida que los alumnos molestaran en el aula. Cuando era el momento del recreo, los chic@s se quedaban tantos minutos como la cifra que había anotado el maestro. Modifiqué ligeramente esta técnica y la apliqué en mis prácticas de maestra. Mi tutora se marchó del aula y me dejó a cargo de 20 niños de unos 10 años que me miraban fijamente. Como es normal, al ratito empezaron a hablar entre ellos hasta que llegó un punto de "minirebelión": conflictos entre "bandas", gritos,... No soy de enseñar los dientes, no me gusta gritar ni mucho menos. Así que tranquílamente dije: "Mirad chicos, esto de aquí... (dibujé un vaso lleno en la pizarra) es mi paciencia. No me importa que estéis hablando, lo que no puede haber es este escándalo porque tenéis compañeros ... (bla bla bla, razonando por qué hay que comportarse bien). Ahora mismo está lleno, confío en que vais a hacerlo bien. Incluso habrá alguno que aproveche para adelantar trabajo para casa. Pero si en lugar de eso, decidís hacer lo contrario, os vais a tener que ganar mi paciencia en el recreo. El tiempo que perdéis aquí lo ganamos más tarde, no pasa nada." (¿que no pasa nada?! pensarían ellos). La reacción fue excelente. Se pusieron a hacer los deberes del día, algunos se pusieron a hablar bajito con los compañeros. El que se dedicaba a incordiar a los demás, decidió dejarlo para otro momento... Lo que más me sorprendió fue que ellos mismos eran los que se controlaban unos a otros "¡chico! ¡deja de tirar eso que el vaso se va a vaciar".
Al día siguiente fueron ellos los que me recordaron que pintara el vaso. Lo seguí haciendo durante dos semanas, al final lo dejé de utilizar porque no hacía falta.
Ahora quería hacer algo semejante, pensé en otra técnica: calendario con caritas. Consiste en hacer una tabla en blanco que se va llenando de caras (sonrientes cuando se porta bien, tristes cuando no). Pensé que entre las dos podríamos confeccionar una lista de acciones y actitudes que detallaran de manera más concreta qué es portarse bien o mal. Así que dedique un folio para cada listado y escribí un ejemplo:
- Consigo una :) cuando: escribo respetando los márgenes.
- Consigo una :( cuando: juego con la silla (es una giratoria y cuando le pregunto algo, empieza a dar vueltas poniéndo cara de concentración. Al final se le olvida la pregunta).
- Consigo una ^.^ (carita chachifeliz) cuando: tengo imaginación.
Las reglas del juego son las siguientes, cuando hay algo que esté haciendo mal le pregunto ¿crees qué lo que estás haciendo esta bien?, ¿por qué? Al final tiene que ser ella la que vaya anotando en la lista. Una vez que aparezca escrito, si lo vuelve a repetir debe ponerse la carita que le corresponde (si no lo hace, no respeta las reglas, y gracias a su sentido de la justicia... no puede negarse a hacerlo). Por cierto, como dato curioso, ha decidido escoger un bolígrafo de cada color para las distintas caras :).
¿Resultados? Solo llevo un día y ha anotado dos cosas en la lista negativa (insultar y hacer muecas... muchas muecas, tantas que pierde el hilo de lo que dice). Se ha portado mucho mejor que otros días, aunque hemos vivido un momento bastante tenso. Me he tenido que enfadar. No me gusta enfadarme. Incluso cuando lo intento se me mueve el labio inferior para sonreir. Sin embargo, la situación podía conmigo. Así que le he soltado un sermón. Se ha frustrado mucho y no quería hacer los deberes. Una vez se puso así y no conseguí que se le pasara el cabreo. Parece que voy conociéndola un poco más, porque ha acabado riendo (estábamos con un dictado, había puesto arrod en vez de arroz. Le hice referencia a eso y al final acabé imitando a los chinos diciendo "aloz" para que no volviera a cometer esa falta). El resto de la clase ha ido genial.
Es dificil hacer despertar el gusto por el aprendizaje a estas edades. Les importa más otras cosas, mucho más atractivas que las palabras... como el juego. Por eso no viene mal acercar el juego al aula.
martes, 17 de enero de 2012
Conferencia de Claudio Naranjo
Después de un año (aproximadamente) sin pisar mi exfacultad, volví a este extraño lugar. No ha cambiado gran cosa, eso es bueno y malo a su vez. Siguen sirviendo ese capuchino que me vuelve loca (sobretodo porque lo sirven en copa y me hace sentir culta). Lo malo es que los pasillos siguen oliendo a pis (ahora que lo pienso, lo mismo es para habituar a los futuros profesionales de la educación a ese olor peculiar que desprender los niños). Como dato personal, me he sentido un poquito vieja. Había tantos chic@s principiantes, recién salidos de bachiller... [nostalgia]. Bueno, no echo de menos lo mal que lo pasé con algunos profesores, digamos que reviviría la experiencia en estos momentos (me tomaría las cosas de otra manera).
Chiquilla que te pierdes. La conferencia. La charla me ha dejado un sabor agridulce, era de esperar con el título: "La Tragedia del Mundo, el fraude de la educación y el rol de los futuros educadores". Dulce porque nuestra profesión nos brinda la magnífica posibilidad de hacer algo bueno para las nuevas generaciones, lo agrio es que la sociedad actual no da especial importancia a este hecho. Digamos que estamos descuidando lo más importante (según C.Naranjo y en eso le doy la razón... aunque no de todo lo que ha contado).
Acabo de reescribir las anotaciones que fui cogiendo, os las voy pasando entre mis opiniones. Si queréis saber más de él pincha aquí.
Comenzó hablando sobre la situación actual a escala mundial, sí: la crisis. Crisis económica, política, existencial... al final todo es lo mismo: está la cosa fea fea. Y quien no se lo crea que se de una vuelta por la calle, hoy me topé con un comedor social (estaba lleno de gente de todo tipo). Según Claudio nuestra finalidad como docentes es cambiar la mentalidad que se tiene del futuro.
En eso estoy totalmente de acuerdo. Una vida sin esperanzas e ilusiones no tiene sentido (a no ser que no te importe, que los habrá). Me ha impresionado bastante lo siguiente que comentó "El mundo es como un barco que se va a pique. Hay un sentir del naufragio. "¡Sálvase quién pueda!". En muchas ocasiones sí que me siento así de angustiada, sobretodo cuando leo el periódico y veo las noticias. Según C. Naranjo esta realidad promueve el individualismo cuando debería ser al contrario, deberíamos ayudarnos más los unos con los otros. Ser más bondadosos. No comparto esa opinión, una muestra de mi pensar es el movimiento de los indignados. La cantidad de personas que están ayudando a familiares, cercanos e incluso desconocidos para seguir adelante.
Debemos trabajar los valores más bien. Creo que la competencia a la que se refiere no se enseña ni se transmite, surge en el individuo cuando está preparado y tiene inquietud. Sin embargo considero que hay factores que favorecerán ese "despertar", ahí si tendríamos lugar los maestros. Podemos mostrar el camino hacia esa reflexión, pero no asegurar que los pasos vayan en esa dirección. Ni siquiera que surga esa curiosidad por conocer qué/quiénes somos.
Si existen malos resultados es por algo, eso está claro... pero dudo que sean por profesores con buenas intenciones. Lamentablemente he conocido a muchos maestros sin vocación o que han perdido el interés después de los años. Docentes heroicos nunca sobran, si acaso los que se atribuyen esa cualidad sin merecerla. Creo que el planteamiento de C. Naranjo es demasiado pesimista. Los malos resultados se verán mucho más que los buenos, como los alumnos que se portan mal en un aula. Que llamen más la atención no significa que la "maldad" tenga más influencia. Alguien que te inspira y admiras crea una energía superior a cualquier otro movimiento, de eso estoy segura. Nuestro instinto de supervivencia nos lo está pidiendo a gritos. Queremos garantizar nuestro bienestar. No generar el mal y la autodestrucción.
Cierto, muchas veces ocurre. Creo que es por la complejidad que la enseñanza supone. Actualmente me encuentro con ese problema, doy clases a una pequeña de 8 años. Siempre espera el premio, y a veces eso ni le importa... Tengo que hacer algo ¡¡¡¡¡ya!!!!
Creo que existen muchos valores actualmente, solo que se ven más los negativos (me estoy repitieendo). Ahora estamos al alcance de mucha más información que nuestros antepasados, podemos saber que catástrofes han ocurrido en el otro lado del mundo casi en el momento. Debemos seleccionar y aprovechar los recursos. Sé que hay muchísima gente que cree en algo mejor, que admira la belleza, que busca la verdad. Si nos dieran a elegir entre escuchar ruido o música, ¿qué diríamos? ¿Oímos antes el sonido de un disparo o el batir de una mariposa? Debemos buscar más y sobretodo creer y tener esperanzas de algo mejor. Escoger la mejor de las opciones.
Eso es más propio de la educación tradicional, a mi por lo menos no me han difundido eso en la facultad.
Para mi la verdad no está aliada con el poder. El poder "solo" corrompe al individuo y le llena la mente de mentiras.
Chiquilla que te pierdes. La conferencia. La charla me ha dejado un sabor agridulce, era de esperar con el título: "La Tragedia del Mundo, el fraude de la educación y el rol de los futuros educadores". Dulce porque nuestra profesión nos brinda la magnífica posibilidad de hacer algo bueno para las nuevas generaciones, lo agrio es que la sociedad actual no da especial importancia a este hecho. Digamos que estamos descuidando lo más importante (según C.Naranjo y en eso le doy la razón... aunque no de todo lo que ha contado).
Acabo de reescribir las anotaciones que fui cogiendo, os las voy pasando entre mis opiniones. Si queréis saber más de él pincha aquí.
Comenzó hablando sobre la situación actual a escala mundial, sí: la crisis. Crisis económica, política, existencial... al final todo es lo mismo: está la cosa fea fea. Y quien no se lo crea que se de una vuelta por la calle, hoy me topé con un comedor social (estaba lleno de gente de todo tipo). Según Claudio nuestra finalidad como docentes es cambiar la mentalidad que se tiene del futuro.
La raíz de las cosas se encuentra en la conciencia colectiva. Impera la razón y la economía y se descuida el amor. El mal del mundo lo llevamos cada uno de nosotros, es como la peste. Somos el aparato reproductor de las generaciones futuras.
En eso estoy totalmente de acuerdo. Una vida sin esperanzas e ilusiones no tiene sentido (a no ser que no te importe, que los habrá). Me ha impresionado bastante lo siguiente que comentó "El mundo es como un barco que se va a pique. Hay un sentir del naufragio. "¡Sálvase quién pueda!". En muchas ocasiones sí que me siento así de angustiada, sobretodo cuando leo el periódico y veo las noticias. Según C. Naranjo esta realidad promueve el individualismo cuando debería ser al contrario, deberíamos ayudarnos más los unos con los otros. Ser más bondadosos. No comparto esa opinión, una muestra de mi pensar es el movimiento de los indignados. La cantidad de personas que están ayudando a familiares, cercanos e incluso desconocidos para seguir adelante.
Debemos trabajar la competencia existencial. El "yo soy". Muchos de nosotros hemos perdido nuestra alma, porque muchos de nosotros ni siquiera lo hemos buscado.
Debemos trabajar los valores más bien. Creo que la competencia a la que se refiere no se enseña ni se transmite, surge en el individuo cuando está preparado y tiene inquietud. Sin embargo considero que hay factores que favorecerán ese "despertar", ahí si tendríamos lugar los maestros. Podemos mostrar el camino hacia esa reflexión, pero no asegurar que los pasos vayan en esa dirección. Ni siquiera que surga esa curiosidad por conocer qué/quiénes somos.
Existe una farsa de la educación. Sobran profesores con buenas intenciones y heroicos, sin embargo los malos resultados siguen apareciendo año tras año. El mal está en nosotros o al juntarnos ("la contaminación del mundo"). Como vasos comunicantes que se nivela por lo bajo.
Si existen malos resultados es por algo, eso está claro... pero dudo que sean por profesores con buenas intenciones. Lamentablemente he conocido a muchos maestros sin vocación o que han perdido el interés después de los años. Docentes heroicos nunca sobran, si acaso los que se atribuyen esa cualidad sin merecerla. Creo que el planteamiento de C. Naranjo es demasiado pesimista. Los malos resultados se verán mucho más que los buenos, como los alumnos que se portan mal en un aula. Que llamen más la atención no significa que la "maldad" tenga más influencia. Alguien que te inspira y admiras crea una energía superior a cualquier otro movimiento, de eso estoy segura. Nuestro instinto de supervivencia nos lo está pidiendo a gritos. Queremos garantizar nuestro bienestar. No generar el mal y la autodestrucción.
No se educa para aprender de manera desinteresada.
Cierto, muchas veces ocurre. Creo que es por la complejidad que la enseñanza supone. Actualmente me encuentro con ese problema, doy clases a una pequeña de 8 años. Siempre espera el premio, y a veces eso ni le importa... Tengo que hacer algo ¡¡¡¡¡ya!!!!
Existe una pérdida de valores en el mundo.
Creo que existen muchos valores actualmente, solo que se ven más los negativos (me estoy repitieendo). Ahora estamos al alcance de mucha más información que nuestros antepasados, podemos saber que catástrofes han ocurrido en el otro lado del mundo casi en el momento. Debemos seleccionar y aprovechar los recursos. Sé que hay muchísima gente que cree en algo mejor, que admira la belleza, que busca la verdad. Si nos dieran a elegir entre escuchar ruido o música, ¿qué diríamos? ¿Oímos antes el sonido de un disparo o el batir de una mariposa? Debemos buscar más y sobretodo creer y tener esperanzas de algo mejor. Escoger la mejor de las opciones.
Nos hemos centrado en los contenidos y no en el contenedor.
Eso es más propio de la educación tradicional, a mi por lo menos no me han difundido eso en la facultad.
La verdad no triunfa por ser la verdad, sino por ser aliado del poder.
Para mi la verdad no está aliada con el poder. El poder "solo" corrompe al individuo y le llena la mente de mentiras.
lunes, 16 de enero de 2012
Oasis personal
Ya he pasado muchos días rumiando una idea, y lo quería compartir con vosotr@s [ahora que me he tomado el blog de otra manera, mucho más abierta y como medio para transmitir lo poco que sé y lo mucho que aprendo]. Sin tapujos, no me da miedo confesar mis torpezas, mis errores y mis tropiezos. Influenciada en parte por mi chico (informático pasional) y por su entusiasmo del software libre.
Pero esto, ¿qué es lo que es? Es mi pequeño oasis personal. Estoy harta de escuchar crisis, vale que tenga otro significado (el de oportunidad) pero es que solo lo oigo mencionar en el mismo sentido, es una basura. No la quiero, gracias.
Si no te gusta la realidad, invéntatela ¿no? Mi mundo sería uno en el que todos nosotros tuvieramos un techo bajo el cual vivir, en el que los jóvenes que aparecieran en los medios de comunicación son los que tienen inventiva (y no los que lo malgastan en tomar estupefacientes). Un mundo en el que los políticos hicieran justicia y garantizaran los derechos de los ciudadanos...
Podría seguir, pero a medida que escribo me voy a apenando más y más. Es un mundo que está muy alejado de la realidad, y no está en mis manos.
No puedo cambiar el mundo, pero sí el mío personal (y me doy con un canto en los dientes si lo consigo). En él viviría con la persona a la que amo (pronto, claro ^^), dedicaría mis fuerzas a mi gran vocación, podría seguir formándome sin sentirme mal...
Mi oasis personal, en él aparecen mis grandes proyectos de vida. Crear una familia y ser maestra, creo que estoy aquí para hacer esto: son mi sentido existencial. ¡Oh dios mio! ¿he dicho eso? ¡Me estoy haciendo mayor! ¡Mi útero brilla!
A un lado las tonterías. Inspirada en un podcast que escuché anoche de Berto Pena (el número 5 que va sobre motivación), retomé mi cuaderno de productividad y gestión del tiempo... Era el momento.

- Anoté mis objetivos a conseguir. Mis retos importantes. Busqué imágenes que me hicieran recordar el motivo por el que merece luchar sin condiciones. Ahí está una foto con mi pareja (el primer día que empezamos como novios), una que me tomaron cuando estaba de prácticas en un cole y busqué una carta que me escribió una de mis exalumnas (llena de sentimiento... a día de hoy me sorprende como ella pasó desapercibida en el aula, y como fue que no me diera cuenta de la influencia que estaba ejerciendo sobre ella).
- Citas y mensajes que he ido recogiendo por el camino...
Y es que sin motivos por los que luchar, uno al final acaba por ver los días pasar. Ya han pasado demasiados. Muchas horas invertidas en un trabajo de poca cualificación. Necesito luz en mi vida y pasión por las cosas, porque sé que teniendo eso destinaré todas mis fuerzas.
Termino el post con una recomendación: las obras de Berto Pena. Puede que os sirva de ayuda si queréis gestionar mejor vuestro tiempo. Su blog es : http://thinkwasabi.com/
Pero esto, ¿qué es lo que es? Es mi pequeño oasis personal. Estoy harta de escuchar crisis, vale que tenga otro significado (el de oportunidad) pero es que solo lo oigo mencionar en el mismo sentido, es una basura. No la quiero, gracias.
Si no te gusta la realidad, invéntatela ¿no? Mi mundo sería uno en el que todos nosotros tuvieramos un techo bajo el cual vivir, en el que los jóvenes que aparecieran en los medios de comunicación son los que tienen inventiva (y no los que lo malgastan en tomar estupefacientes). Un mundo en el que los políticos hicieran justicia y garantizaran los derechos de los ciudadanos...
Podría seguir, pero a medida que escribo me voy a apenando más y más. Es un mundo que está muy alejado de la realidad, y no está en mis manos.
No puedo cambiar el mundo, pero sí el mío personal (y me doy con un canto en los dientes si lo consigo). En él viviría con la persona a la que amo (pronto, claro ^^), dedicaría mis fuerzas a mi gran vocación, podría seguir formándome sin sentirme mal...
Mi oasis personal, en él aparecen mis grandes proyectos de vida. Crear una familia y ser maestra, creo que estoy aquí para hacer esto: son mi sentido existencial. ¡Oh dios mio! ¿he dicho eso? ¡Me estoy haciendo mayor! ¡Mi útero brilla!
A un lado las tonterías. Inspirada en un podcast que escuché anoche de Berto Pena (el número 5 que va sobre motivación), retomé mi cuaderno de productividad y gestión del tiempo... Era el momento.

- Anoté mis objetivos a conseguir. Mis retos importantes. Busqué imágenes que me hicieran recordar el motivo por el que merece luchar sin condiciones. Ahí está una foto con mi pareja (el primer día que empezamos como novios), una que me tomaron cuando estaba de prácticas en un cole y busqué una carta que me escribió una de mis exalumnas (llena de sentimiento... a día de hoy me sorprende como ella pasó desapercibida en el aula, y como fue que no me diera cuenta de la influencia que estaba ejerciendo sobre ella).
- Citas y mensajes que he ido recogiendo por el camino...
Y es que sin motivos por los que luchar, uno al final acaba por ver los días pasar. Ya han pasado demasiados. Muchas horas invertidas en un trabajo de poca cualificación. Necesito luz en mi vida y pasión por las cosas, porque sé que teniendo eso destinaré todas mis fuerzas.
Termino el post con una recomendación: las obras de Berto Pena. Puede que os sirva de ayuda si queréis gestionar mejor vuestro tiempo. Su blog es : http://thinkwasabi.com/
domingo, 15 de enero de 2012
La sabiduría de Will Smith
Siempre he sentido admiración por este actor, y tras ver los vídeos que os adjunto ese sentimiento no ha hecho más que crecer y fortalecerse. Tras su estupenda carrera profesional, se esconde una lucha constante por la vida y los retos que ella ofrece. Su manera de luchar por lo que quiere sin temerle a nada, le ha llevado a darse a conocer en todo el mundo.
Puede que realmente compliquemos las cosas, puede que sean más fáciles de lo que parecen. Lo dificil es creer en uno mismo cuando tu alrededor te está diciendo que estás haciendo un esfuerzo en vano.
Creo que el éxito real es ese, confiar en uno mismo. Si conseguimos ganar esta batalla interna, cualquier problema externo se afrontaría sin dificultades. Hace algo más de un año, cuando me estaba enfrentando a las últimas asignaturas de la carrera, esa seguridad de la que hablo fue la causa de que lo lograra. Estaba a una semana de presentarme a una de las materias más difíciles, parecía que todas las cosas empujaban a que la suspendería: no había asistido a clases, no la impartían en las academias, el profesor era un hueso duro de roer, solo me quedaban 7 días para examinarme. Fue entonces cuando una idea se me cruzó en la mente "voy a lograrlo" como si no hubiera otra opción. Todo el mundo me decía "estás loca" "no vas a conseguirlo" "estás perdiendo el tiempo" "hay muchísima gente que ha suspendido con 4,9, lo tienes crudo". Sin embargo, nada de esto me turbaba (solo algunas veces pensé que me estaba autoconvenciendo). Fue esa energía la que me llevo a aprobar, fue este impulso el que me llevó a extraer de los apuntes lo más importante, ha empaparme de todo el conocimiento que necesitaba y gracias a ello conseguí mi objetivo. Si no hubiera creido al 100% en mi objetivo, no habría estudiado de esa manera y seguramente hubiera suspendido(además de olvidar todo lo que aprendiera). Ha pasado ya bastante tiempo, y aún recuerdo mucho de lo que estudie en aquellos momentos.
Escuchando a Will Smith, he pensado en lo importante que es creer. No creer en cosas que sabemos que van a ocurrir, sino en las que soñamos y deseamos con todo nuestro corazón. Creo que si focalizara todas mis energías a mi sueño, la vida me va a llevar a alcanzarlo... o sino, a algo mejor incluso. Al menos tengo la esperanza de que así sea.
http://www.whitedovebooks.co.uk/blog/2011/09/21-things-will-smith-wants-to-share/
Puede que realmente compliquemos las cosas, puede que sean más fáciles de lo que parecen. Lo dificil es creer en uno mismo cuando tu alrededor te está diciendo que estás haciendo un esfuerzo en vano.
Creo que el éxito real es ese, confiar en uno mismo. Si conseguimos ganar esta batalla interna, cualquier problema externo se afrontaría sin dificultades. Hace algo más de un año, cuando me estaba enfrentando a las últimas asignaturas de la carrera, esa seguridad de la que hablo fue la causa de que lo lograra. Estaba a una semana de presentarme a una de las materias más difíciles, parecía que todas las cosas empujaban a que la suspendería: no había asistido a clases, no la impartían en las academias, el profesor era un hueso duro de roer, solo me quedaban 7 días para examinarme. Fue entonces cuando una idea se me cruzó en la mente "voy a lograrlo" como si no hubiera otra opción. Todo el mundo me decía "estás loca" "no vas a conseguirlo" "estás perdiendo el tiempo" "hay muchísima gente que ha suspendido con 4,9, lo tienes crudo". Sin embargo, nada de esto me turbaba (solo algunas veces pensé que me estaba autoconvenciendo). Fue esa energía la que me llevo a aprobar, fue este impulso el que me llevó a extraer de los apuntes lo más importante, ha empaparme de todo el conocimiento que necesitaba y gracias a ello conseguí mi objetivo. Si no hubiera creido al 100% en mi objetivo, no habría estudiado de esa manera y seguramente hubiera suspendido(además de olvidar todo lo que aprendiera). Ha pasado ya bastante tiempo, y aún recuerdo mucho de lo que estudie en aquellos momentos.
Escuchando a Will Smith, he pensado en lo importante que es creer. No creer en cosas que sabemos que van a ocurrir, sino en las que soñamos y deseamos con todo nuestro corazón. Creo que si focalizara todas mis energías a mi sueño, la vida me va a llevar a alcanzarlo... o sino, a algo mejor incluso. Al menos tengo la esperanza de que así sea.
http://www.whitedovebooks.co.uk/blog/2011/09/21-things-will-smith-wants-to-share/
jueves, 29 de septiembre de 2011
Resumen no tan resumido...
Aquí me encuentro de nuevo, delante de un frío teclado. Estaba leyendo tranquilamente en la cama, no era mi intención acabar aquí ¡lo juro! Pero fue así, de repente, cuando he sentido esas ganas de volver a intentarlo, escribir algo. Creo que en esos momentos, y tan solo en esos momentos es cuando debería dejarme llevar, sacar las palabras justas que expresen lo que pienso.
¿Cómo lo he dejado tanto? Me pregunto. No es porque no tuviera nada que contar, al contrario. Podría haber escrito sobre como saqué la carrera a la primera, realizando un increíble esfuerzo el verano del año pasado (tanto memorístico/mental como emocional/psicológico). O sobre los meses que pasé a continuación estudiando en una academia para sacar la oposición. Y como más tarde, desanimada y contrariada con las injustas decisiones que se tomaban a la ligera (nuestros queridos representantes), deje de estudiar.
Podría haber escrito sobre lo difícil que fue tomar esa decisión cuando me había gastado el dinero de mi prestación del paro en esa academia. Y todo porque: era incapaz de concentrarme, incapaz de estudiar nada, de sacar mi creatividad a flote, de ir a por esa meta fijada.
También podría contar que acabé dando clases particulares a una pequeña de 7 años. De lo lista que era, y lo mucho que le gustaba escaquearse para jugar un poco conmigo. Algunas veces pensé que más que a una maestra, necesitaba a una amiga... Aprendí que ella restaba de una manera diferente a la tradicional (e igual de válida). Me sorprendió muchísimo (nadie le había enseñado). Curiosamente la madre pensaba que su hija era incapaz de hacer esta operación correctamente, que lo estaba haciendo mal. Y también me chocó que el último día que fui, se pillara un berrinche enorme por pura cabezonería (¡y justo cuando empiezo a conocerla, va y se acaba esto! Pensé).
¿Y qué más podría haber escrito? Pues de cómo al final acabé trabajando como cajera en un supermercado. Y aunque lo había hecho con anterioridad (gracias a ello pude pagarme la carrera), en esta ocasión estaba a jornada completa. Descubrí que sé vender (no lo había hecho en mi vida, y los resultados fueron sobresalientes), que tengo mucha resistencia física... pero no tanta emocional. No conseguí enfrentarme a situaciones complejas a las que me veía diariamente con una compañera (que me hacía sentirme pequeña pequeña, como me sentía en el instituto cuando me dejaban a un lado). De cómo eso, esa lucha interna constante(o me comportaba como los demás o me hundía) acabó finalmente en dejarlo.
Y ya nos vamos acercando más al presente, porque esto ocurrió hace menos de un mes. ¿Consecuencias de esa decisión? Por una parte un sentimiento de valentía y fortaleza que me aliviaba (había seguido mis principios y valores, a partir de ese momento iba a buscar un trabajo que me satisfaga). Por otra parte me sentía aterrada por haber creado una situación tan inestable... estar sin trabajo y sin paro (había tomado una decisión muy difícil, soy una persona muy trabajadora y soy consciente de la situación actual del país).
¿Qué hago desde entonces? Pues retomar cosas que había abandonado por completo. He echado currículum en guarderías, colegios y demás. He retomado la lectura (sobretodo libros relacionados con educación, psicología, filosofía,...). Me he matriculado por la UNED a Pedagogía a unas pocas asignaturas (para a ver que tal es, y si me gusta, ponerme a ello), y también a Inglés que estoy perdida perdida y lo necesito URGENTEMENTE.
¡Ah! Otra cosa que no paro de hacer últimamente es soñar. Creo que he soñado más cosas que he vivido. Soñé que aprobaría la carrera a la primera. Que aprobaría la oposición. Que encontraría trabajo como maestra. Que me iría a Holanda con mi pareja, que aprendería mi idioma nativo y que sería profesora de español durante unos años.
Soñé que me independizaría con mi pareja en un loft pequeñín para que en navidad pudiéramos colgar los calcetines que estoy tejiendo. Que aprendería inglés y que sería capaz de defenderme sola en el extranjero.
Hay gente que piensa que las cosas no me están saliendo bien, que podría haber tomado otras decisiones. Que lo tengo muy difícil, que no hay futuro. Yo les digo a esa gente, que mientras siga soñando tendré ganas de hacer cosas. Que seguro que llegaré lejos y que, aunque sé que será difícil, me siento fuerte para asumir las consecuencias de todos mis actos.
¿Cómo lo he dejado tanto? Me pregunto. No es porque no tuviera nada que contar, al contrario. Podría haber escrito sobre como saqué la carrera a la primera, realizando un increíble esfuerzo el verano del año pasado (tanto memorístico/mental como emocional/psicológico). O sobre los meses que pasé a continuación estudiando en una academia para sacar la oposición. Y como más tarde, desanimada y contrariada con las injustas decisiones que se tomaban a la ligera (nuestros queridos representantes), deje de estudiar.
Podría haber escrito sobre lo difícil que fue tomar esa decisión cuando me había gastado el dinero de mi prestación del paro en esa academia. Y todo porque: era incapaz de concentrarme, incapaz de estudiar nada, de sacar mi creatividad a flote, de ir a por esa meta fijada.
También podría contar que acabé dando clases particulares a una pequeña de 7 años. De lo lista que era, y lo mucho que le gustaba escaquearse para jugar un poco conmigo. Algunas veces pensé que más que a una maestra, necesitaba a una amiga... Aprendí que ella restaba de una manera diferente a la tradicional (e igual de válida). Me sorprendió muchísimo (nadie le había enseñado). Curiosamente la madre pensaba que su hija era incapaz de hacer esta operación correctamente, que lo estaba haciendo mal. Y también me chocó que el último día que fui, se pillara un berrinche enorme por pura cabezonería (¡y justo cuando empiezo a conocerla, va y se acaba esto! Pensé).
¿Y qué más podría haber escrito? Pues de cómo al final acabé trabajando como cajera en un supermercado. Y aunque lo había hecho con anterioridad (gracias a ello pude pagarme la carrera), en esta ocasión estaba a jornada completa. Descubrí que sé vender (no lo había hecho en mi vida, y los resultados fueron sobresalientes), que tengo mucha resistencia física... pero no tanta emocional. No conseguí enfrentarme a situaciones complejas a las que me veía diariamente con una compañera (que me hacía sentirme pequeña pequeña, como me sentía en el instituto cuando me dejaban a un lado). De cómo eso, esa lucha interna constante(o me comportaba como los demás o me hundía) acabó finalmente en dejarlo.
Y ya nos vamos acercando más al presente, porque esto ocurrió hace menos de un mes. ¿Consecuencias de esa decisión? Por una parte un sentimiento de valentía y fortaleza que me aliviaba (había seguido mis principios y valores, a partir de ese momento iba a buscar un trabajo que me satisfaga). Por otra parte me sentía aterrada por haber creado una situación tan inestable... estar sin trabajo y sin paro (había tomado una decisión muy difícil, soy una persona muy trabajadora y soy consciente de la situación actual del país).
¿Qué hago desde entonces? Pues retomar cosas que había abandonado por completo. He echado currículum en guarderías, colegios y demás. He retomado la lectura (sobretodo libros relacionados con educación, psicología, filosofía,...). Me he matriculado por la UNED a Pedagogía a unas pocas asignaturas (para a ver que tal es, y si me gusta, ponerme a ello), y también a Inglés que estoy perdida perdida y lo necesito URGENTEMENTE.
¡Ah! Otra cosa que no paro de hacer últimamente es soñar. Creo que he soñado más cosas que he vivido. Soñé que aprobaría la carrera a la primera. Que aprobaría la oposición. Que encontraría trabajo como maestra. Que me iría a Holanda con mi pareja, que aprendería mi idioma nativo y que sería profesora de español durante unos años.
Soñé que me independizaría con mi pareja en un loft pequeñín para que en navidad pudiéramos colgar los calcetines que estoy tejiendo. Que aprendería inglés y que sería capaz de defenderme sola en el extranjero.
Hay gente que piensa que las cosas no me están saliendo bien, que podría haber tomado otras decisiones. Que lo tengo muy difícil, que no hay futuro. Yo les digo a esa gente, que mientras siga soñando tendré ganas de hacer cosas. Que seguro que llegaré lejos y que, aunque sé que será difícil, me siento fuerte para asumir las consecuencias de todos mis actos.
sábado, 27 de noviembre de 2010
Aprobados en oposiciones, incompetentes en el aula.
Hace unos días una profesora de la universidad se quejaba del bajísimo nivel que tienen los actuales maestros "recién sacados del horno". Lo que más la alarmaba era el constante y reiterativo uso del manual del profesor y la escasez de entusiasmo y creatividad en el aula.
En parte tenía razón, en las oposiciones no se miden del todo las cualidades que la persona tiene para "este puesto"... pero al igual que en la Universidad. Quise hacer de abogado del diablo, no me convencía su manera desmedida de degradar las capacidades de una joven que se le ocurrió (¡en qué mal momento!) realizar una actividad en clase: "Esto es un pueblo, ¿explica por qué?". Mi profesora casi la tira de los pelos (exagero) a ver que la chica no explicaba previamente el significado de aquel término tan complicado. La profesora de la que os hablo nos confesaba que por ella, volvería a poner las oposiciones como las que superó (siguiendo el pensamiento masivo e invasivo de "antes las cosas iban mucho mejor que ahora"). Nos lo confesaba de tal manera que pareciera una amenaza. Sinceramente, no me da miedo que dificulten las pruebas que determinan mi futuro, supongo que me lo trabajare al máximo para superar cualquier barrera. ¿Se cree que somos tan cobardes que nos asusta con tales declaraciones? Yo no lo soy, tengo bien claras mis expectativas, mis intenciones. Y no renuncié a objetar.
En primer lugar creo que son muy pocas las personas que son capaces nada más salir de la Universidad realizar su oficio a la perfección. Más que nada porque le hace falta algo imprescindible en este campo, experiencia. Como me dijeron en clase una vez "Enseñar se aprende enseñando". El fin no justifica los medios. El fin son los medios... Y no quiero con esto menospreciar, ¡qué disparate si así lo fuera!, a los que sin experiencia sean capaces de tomar las mejores decisiones en el aula, de manera casi intuitiva. Es más, les tengo una gran admiración y espero en un futuro seguir sus pasos.
Hablando en plata, no creo que su decisión fuese la correcta (realizar una práctica sin explicar unos conocimientos básicos, porque aturde al alumno al no conocer la respuesta). Pero también pienso que hay que darla tiempo para que aprenda por sí misma. Por favor, confiemos en nuestros futuros docentes (supongo que dará igual comentarlo en un blog, pero en fin, me animo a mi misma a no hacer caso a estos comentarios pesimistas). Además creo que este NO es un problema de la actualidad. He tenido maestros muy perdidos sin el libro del profesor. A lo que me dió razón y me contestó brevemente, casi mandandome callar "Ya.."
Y seguía con el lema de lo mal que van las cosas ahora. Me parece bien que nos adviertan te posibles fallos que podemos realizar, pero de esa forma...no lo creo. Luego se refirió a como deberíamos explicar las cosas. Si siguiendo el libro encomendado por el colegio/ministerio o si era mejor que profundizaramos más en los temarios y que así, aprendierán menos pero bien y no tanto pero mal y liado. Le di la razón en esto, es mucho más productivo explicar las cosas con detenimiento que rápido y mal. Pero no podemos dar el temario a nuestro libre albedrio, porque nuestro alumno el año que viene no lo será y estará con otro profesor que tendrá que seguir el temario del libro. Y también, si dieramos total libertad al profesor para exponer contenidos, veríamos claramente sus preferencias en cuanto materia, cuando le dedique 3 horas a conocimiento del medio y solo 1 a matemáticas. En este punto, una chica intervenió y la dijo que conoce a un profesor especializado en educación física y que le han puesto como profesor de matemáticas. ¿No será culpa de la administración? A lo que respondió: " si nos pusieramos a contarlo todo, pues muchas personas intervienen..." Entonces... ¡no le echemos todas las culpas a una persona! Analicemos todos los agentes que repercuten a que estas cosas ocurran. Y no os cuento como se puso cuando le dije "¿y no será porque salimos con una mala formación de la universidad?". Ahí dijo que mejor no hablaba, porque lo conocía en primera persona.
Con relación a Bolonia, supongo que se mejorará en este sentido la cosa ya que las especialidades se "alian" para que el profesor tenga una idea "global" de todas estas carreras. Ya lo veremos. Viendo que la profesora no nos daba respuestas que me satisfacieran, fui directa y la pregunte si el colegio nos exigía el empleo de un determinado libro en el aula. Me respondió con un rotundo "No", casi riéndose. Continuo diciéndonos (no se si venía a cuento, o es que solo quería hablar y no quería más preguntas) : "¡pero no importan tanto los conocimientos!, lo importante es que el profesor de la suficiente confianza al niño para que éste se sienta agusto en clase y atienda. ¡Os creeis que un profesor no conocía a los padres de un alumno después de dos años!" (de nuevo quejándose) "Es imprescindible que en las tutorías los niños cuenten sus problemas al tutor. Y eso no pasa. Ahora hay que ganarse a los niños de esta manera, porque ANTES ya veníamos educaditos de casa pero AHORA no, y tenemos que conseguir atraer su atención". La interrumpi, sin obtener resultados porque pareció que no me entendió. O yo me explico mal, o es que no quería darme la razón. La dije lo siguiente: "Usted nos está diciéndo que actualmente debemos dedicar más tiempo en el aula a la relación entre profesor-alumno, ya que los niños están desmotivados. Y que además, deberíamos llamar su atención y conseguir su confianza. ¿No será por estas cosas por las cuales el profesor no obtiene tiempo para dar todo el temario, y por lo tanto halla fracaso escolar?". Claro que hay que profundizar en los contenidos, claro que hay que llamar su atención. Claro que debemos ganarnos su confianza y darles apoyo. Claro que hay que motivarlos. Pero está claro que si realizaramos todas estas cosas, el niño se pasaría todo el día en la clase. ¡Hasta le podríamos dar las buenas noches y contarles un cuento!
En parte tenía razón, en las oposiciones no se miden del todo las cualidades que la persona tiene para "este puesto"... pero al igual que en la Universidad. Quise hacer de abogado del diablo, no me convencía su manera desmedida de degradar las capacidades de una joven que se le ocurrió (¡en qué mal momento!) realizar una actividad en clase: "Esto es un pueblo, ¿explica por qué?". Mi profesora casi la tira de los pelos (exagero) a ver que la chica no explicaba previamente el significado de aquel término tan complicado. La profesora de la que os hablo nos confesaba que por ella, volvería a poner las oposiciones como las que superó (siguiendo el pensamiento masivo e invasivo de "antes las cosas iban mucho mejor que ahora"). Nos lo confesaba de tal manera que pareciera una amenaza. Sinceramente, no me da miedo que dificulten las pruebas que determinan mi futuro, supongo que me lo trabajare al máximo para superar cualquier barrera. ¿Se cree que somos tan cobardes que nos asusta con tales declaraciones? Yo no lo soy, tengo bien claras mis expectativas, mis intenciones. Y no renuncié a objetar.
En primer lugar creo que son muy pocas las personas que son capaces nada más salir de la Universidad realizar su oficio a la perfección. Más que nada porque le hace falta algo imprescindible en este campo, experiencia. Como me dijeron en clase una vez "Enseñar se aprende enseñando". El fin no justifica los medios. El fin son los medios... Y no quiero con esto menospreciar, ¡qué disparate si así lo fuera!, a los que sin experiencia sean capaces de tomar las mejores decisiones en el aula, de manera casi intuitiva. Es más, les tengo una gran admiración y espero en un futuro seguir sus pasos.
Hablando en plata, no creo que su decisión fuese la correcta (realizar una práctica sin explicar unos conocimientos básicos, porque aturde al alumno al no conocer la respuesta). Pero también pienso que hay que darla tiempo para que aprenda por sí misma. Por favor, confiemos en nuestros futuros docentes (supongo que dará igual comentarlo en un blog, pero en fin, me animo a mi misma a no hacer caso a estos comentarios pesimistas). Además creo que este NO es un problema de la actualidad. He tenido maestros muy perdidos sin el libro del profesor. A lo que me dió razón y me contestó brevemente, casi mandandome callar "Ya.."
Y seguía con el lema de lo mal que van las cosas ahora. Me parece bien que nos adviertan te posibles fallos que podemos realizar, pero de esa forma...no lo creo. Luego se refirió a como deberíamos explicar las cosas. Si siguiendo el libro encomendado por el colegio/ministerio o si era mejor que profundizaramos más en los temarios y que así, aprendierán menos pero bien y no tanto pero mal y liado. Le di la razón en esto, es mucho más productivo explicar las cosas con detenimiento que rápido y mal. Pero no podemos dar el temario a nuestro libre albedrio, porque nuestro alumno el año que viene no lo será y estará con otro profesor que tendrá que seguir el temario del libro. Y también, si dieramos total libertad al profesor para exponer contenidos, veríamos claramente sus preferencias en cuanto materia, cuando le dedique 3 horas a conocimiento del medio y solo 1 a matemáticas. En este punto, una chica intervenió y la dijo que conoce a un profesor especializado en educación física y que le han puesto como profesor de matemáticas. ¿No será culpa de la administración? A lo que respondió: " si nos pusieramos a contarlo todo, pues muchas personas intervienen..." Entonces... ¡no le echemos todas las culpas a una persona! Analicemos todos los agentes que repercuten a que estas cosas ocurran. Y no os cuento como se puso cuando le dije "¿y no será porque salimos con una mala formación de la universidad?". Ahí dijo que mejor no hablaba, porque lo conocía en primera persona.
Con relación a Bolonia, supongo que se mejorará en este sentido la cosa ya que las especialidades se "alian" para que el profesor tenga una idea "global" de todas estas carreras. Ya lo veremos. Viendo que la profesora no nos daba respuestas que me satisfacieran, fui directa y la pregunte si el colegio nos exigía el empleo de un determinado libro en el aula. Me respondió con un rotundo "No", casi riéndose. Continuo diciéndonos (no se si venía a cuento, o es que solo quería hablar y no quería más preguntas) : "¡pero no importan tanto los conocimientos!, lo importante es que el profesor de la suficiente confianza al niño para que éste se sienta agusto en clase y atienda. ¡Os creeis que un profesor no conocía a los padres de un alumno después de dos años!" (de nuevo quejándose) "Es imprescindible que en las tutorías los niños cuenten sus problemas al tutor. Y eso no pasa. Ahora hay que ganarse a los niños de esta manera, porque ANTES ya veníamos educaditos de casa pero AHORA no, y tenemos que conseguir atraer su atención". La interrumpi, sin obtener resultados porque pareció que no me entendió. O yo me explico mal, o es que no quería darme la razón. La dije lo siguiente: "Usted nos está diciéndo que actualmente debemos dedicar más tiempo en el aula a la relación entre profesor-alumno, ya que los niños están desmotivados. Y que además, deberíamos llamar su atención y conseguir su confianza. ¿No será por estas cosas por las cuales el profesor no obtiene tiempo para dar todo el temario, y por lo tanto halla fracaso escolar?". Claro que hay que profundizar en los contenidos, claro que hay que llamar su atención. Claro que debemos ganarnos su confianza y darles apoyo. Claro que hay que motivarlos. Pero está claro que si realizaramos todas estas cosas, el niño se pasaría todo el día en la clase. ¡Hasta le podríamos dar las buenas noches y contarles un cuento!
martes, 16 de noviembre de 2010
Madera de héroes
A continuación escribiré mi opinión personal sobre un artículo de María Menéndez llamado "Madera de Héroes". En él narra el aprecio que tiene a una profesora que le dió clase en primaria. Explica cómo su trabajo la va consumiendo más y más al pasar los años.
Philippe Meirieu en su obra Carta a un joven profesor dice:
“Toda la vida seguimos siendo el alumno del maestro que nos ha abierto la puerta al saber”.
Pienso que tiene mucha razón. Un claro ejemplo de tal pensamiento es el texto de María Menéndez Ponte. Ella, al igual que muchos docentes, encuentra su vocación gracias a un profesor que le ha influido en gran medida, tanto en su infancia como en su vida personal.
“En el fondo de nuestra vocación hay un encuentro creador de todo”. Pienso que es fundamental tener ideales para guiar nuestros pasos. En cierto modo, vemos reflejados nuestro deseo en los actos de una persona a su vez que vemos en sus actuaciones nuestro sueño profesional. Pero no debemos olvidar lo rápido que cambian los tiempos, y por eso debemos encontrar variables metodológicas acorde a las peticiones que nos pide la Sociedad. Es bueno aprender actitudes de profesores que nos han parecido interesantes y eficaces, pero también hay que innovarlas. Considero que, por lo tanto, en nuestra profesión nunca se debe delimitar nuestras capacidades. Lo que narra la escritora respecto al comportamiento de los alumnos en la etapa secundaria, lamentablemente, es una gran realidad. Tengo un hermano que está cursando 3º de la E.S.O y según lo que me cuenta, hay más delincuencia y descontrol en el instituto que cuando yo estudiaba.
Pienso que es muy difícil obtener aceptación y respeto de los adolescentes en la Sociedad actual. Los profesores ahora tienen que realizar infinidad de tareas que antiguamente estaban a cargo de la familia. Tampoco considero que el entorno más cercano al niño sea la única responsable de la Educación del niño, lo que quiero decir es que la enseñanza es un proyecto en el que deberían colaborar, en conjunto, varios agentes de acuerdo a su principal finalidad: el desarrollo cognitivo, emocional, psicológico y moral del educando. Desde luego que para ser maestro hay que tener madera de héroes. Pero no sólo los profesores, sino también los padres. Paciencia, perseverancia, constancia, optimismo, y lo más importante, no olvidar jamás el motivo de nuestro trabajo. Hace tiempo pregunté a una escritora de libros infantiles y una gran persona: ¿Cómo soportar tantas presiones, tantas dificultades en el aula? “¿Podré ser capaz de tener la paciencia suficiente para ser constante en mi profesión?”... A lo que me contestó:
“Da igual cuantas barreras tengas que saltar en la carrera, no importa si te tropiezas una y otra vez.
Lo que NUNCA, NUNCA debes olvidar es la meta, el motivo de todo tu esfuerzo y empeño.”
Philippe Meirieu en su obra Carta a un joven profesor dice:
“Toda la vida seguimos siendo el alumno del maestro que nos ha abierto la puerta al saber”.
Pienso que tiene mucha razón. Un claro ejemplo de tal pensamiento es el texto de María Menéndez Ponte. Ella, al igual que muchos docentes, encuentra su vocación gracias a un profesor que le ha influido en gran medida, tanto en su infancia como en su vida personal.
“En el fondo de nuestra vocación hay un encuentro creador de todo”. Pienso que es fundamental tener ideales para guiar nuestros pasos. En cierto modo, vemos reflejados nuestro deseo en los actos de una persona a su vez que vemos en sus actuaciones nuestro sueño profesional. Pero no debemos olvidar lo rápido que cambian los tiempos, y por eso debemos encontrar variables metodológicas acorde a las peticiones que nos pide la Sociedad. Es bueno aprender actitudes de profesores que nos han parecido interesantes y eficaces, pero también hay que innovarlas. Considero que, por lo tanto, en nuestra profesión nunca se debe delimitar nuestras capacidades. Lo que narra la escritora respecto al comportamiento de los alumnos en la etapa secundaria, lamentablemente, es una gran realidad. Tengo un hermano que está cursando 3º de la E.S.O y según lo que me cuenta, hay más delincuencia y descontrol en el instituto que cuando yo estudiaba.
Pienso que es muy difícil obtener aceptación y respeto de los adolescentes en la Sociedad actual. Los profesores ahora tienen que realizar infinidad de tareas que antiguamente estaban a cargo de la familia. Tampoco considero que el entorno más cercano al niño sea la única responsable de la Educación del niño, lo que quiero decir es que la enseñanza es un proyecto en el que deberían colaborar, en conjunto, varios agentes de acuerdo a su principal finalidad: el desarrollo cognitivo, emocional, psicológico y moral del educando. Desde luego que para ser maestro hay que tener madera de héroes. Pero no sólo los profesores, sino también los padres. Paciencia, perseverancia, constancia, optimismo, y lo más importante, no olvidar jamás el motivo de nuestro trabajo. Hace tiempo pregunté a una escritora de libros infantiles y una gran persona: ¿Cómo soportar tantas presiones, tantas dificultades en el aula? “¿Podré ser capaz de tener la paciencia suficiente para ser constante en mi profesión?”... A lo que me contestó:
“Da igual cuantas barreras tengas que saltar en la carrera, no importa si te tropiezas una y otra vez.
Lo que NUNCA, NUNCA debes olvidar es la meta, el motivo de todo tu esfuerzo y empeño.”
sábado, 20 de marzo de 2010
Las etiquetas para los productos
¿Se imagina un centro comercial en el cual ninguno de los productos tuviera etiquetas? ¿A qué tardaría más en comprar lo que le interesa? El hecho de que estos productos tengan etiquetas tiene su razón lógica, nos informa del precio que tiene, la marca a la que pertenece, y nos señala cuales son sus componentes. Al fin y al cabo, es una manera productiva de ahorrar tiempo y esfuerzo a la hora de elegir entre todas las cosas que se nos ofertan en una gran superficie. Uno va a la tienda con una idea predeterminada de las cosas que se llevará a casa. Ahora, ¿a qué sería una locura que cada uno de nosotros anduviéramos por la calle con una pegatina en la frente en la que se nos describiera superficialmente? Entonces ¿a qué viene esa manía de los adultos para etiquetar a los más pequeños?, ¿cómo nos consideramos con el derecho de reducir tan solo a una cualidad a toda una persona?
Esta forma de hablar la tenemos casi todas las personas y no se sabe muy bien el por qué de su razón. Casi todo el mundo ha sufrido las consecuencias de su utilización sin embargo, ninguno aprende de ello y deja de hacerlo cuando tiene la oportunidad.
"¡Este niño es más trasto! Su hermana sin embargo, es mucho más tranquila". "¡Eres un desastre! No me extraña que tengas tan pocos amigos".
Una cuestión fundamental es: ¿por qué etiquetamos? He pensado tres posibles respuestas:
¿Qué efectos se consiguen si etiquetamos?
¿Cómo evitar esta forma de expresión?
Sólo manifestar desacuerdo por las actitudes que pueden ser molestas del niño (su conducta).
Darle a conocer que los comportamientos pueden cambiar y mejorar con nuestro esfuerzo, pero lo que realmente no queremos es cambiar su personalidad o sus cualidades.
Expresarle nuestra aceptación y aprecio y hacerle comprender que nos importa y afecta sus comportamientos, sentimientos y pensamientos.
Antes de educadores, padres o tutores somos personas, y es imprescindible hacerles comprender a nuestros alumnos/as de nuestra condición. Etiquetar a los pequeños es una mala actitud que tenemos muchos adultos, y podemos evitarla con nuestro esfuerzo. Si somos capaces de cambiar aún siendo ya mayores, ¡qué ejemplo estaríamos dando de perfeccionamiento a nuestros pequeños! No exijamos a los niños lo que no somos capaces de realizar nosotros mismos.
Me gustaría finalizar esta entrada con una cita sacada del libro (al igual que las demás citas) “El niño feliz” de Dorothy Corkille:
Esta forma de hablar la tenemos casi todas las personas y no se sabe muy bien el por qué de su razón. Casi todo el mundo ha sufrido las consecuencias de su utilización sin embargo, ninguno aprende de ello y deja de hacerlo cuando tiene la oportunidad.
"¡Este niño es más trasto! Su hermana sin embargo, es mucho más tranquila". "¡Eres un desastre! No me extraña que tengas tan pocos amigos".
Una cuestión fundamental es: ¿por qué etiquetamos? He pensado tres posibles respuestas:
- Porque al situarnos en una posición superior al de otra persona (padres, profesores,…), nos creemos con el derecho de juzgarla.
- Porque recibimos esas expresiones en nuestra infancia, y creemos que es adecuado repetirlas para formar una educación semejante a la que obtuvimos nosotros.
- Porque somos inconscientes de las repercusiones que estos juicios pueden acarrear al individuo afectado.
¿Qué efectos se consiguen si etiquetamos?
- “El niño aprende a pensar que su conducta es sinónimo de su persona”. “Cuando el valor personal depende de la realización, está sujeto a cancelación ante cada paso erróneo”.- Dorothy Corkille-
En vez de juzgar a la otra persona en su totalidad, hay que mencionar el acto en cuestión que realiza mal, o expresar que aquello que hace nos afecta. “Casi siempre se nos valora por lo que hacemos, y no por el hecho de que existamos” - El niño no se siente apreciado. “Los juicios son cortinas de humo que impiden el paso del amor”. “Los niños sobreviven en la aceptación, pero no florecen en ella”.- Dorothy Corkille-
El hecho de posicionarnos como jueces crea una distancia en la relación entre ambas personas. El niño puede sentirse aceptado pero nunca apreciado en estas circunstancias. - El niño no se siente comprendido. “En nuestra mayor parte, no somos irrespetuosos voluntariamente. Ocurre simplemente que olvidamos ponernos en el lugar de los niños” “La empatía consiste en oír con el corazón y no con el cerebro” “La empatía ayuda a dejar los juicios de lado”.- Dorothy Corkille-
¿Cómo evitar esta forma de expresión?
Sólo manifestar desacuerdo por las actitudes que pueden ser molestas del niño (su conducta).
Darle a conocer que los comportamientos pueden cambiar y mejorar con nuestro esfuerzo, pero lo que realmente no queremos es cambiar su personalidad o sus cualidades.
Expresarle nuestra aceptación y aprecio y hacerle comprender que nos importa y afecta sus comportamientos, sentimientos y pensamientos.
Antes de educadores, padres o tutores somos personas, y es imprescindible hacerles comprender a nuestros alumnos/as de nuestra condición. Etiquetar a los pequeños es una mala actitud que tenemos muchos adultos, y podemos evitarla con nuestro esfuerzo. Si somos capaces de cambiar aún siendo ya mayores, ¡qué ejemplo estaríamos dando de perfeccionamiento a nuestros pequeños! No exijamos a los niños lo que no somos capaces de realizar nosotros mismos.
Me gustaría finalizar esta entrada con una cita sacada del libro (al igual que las demás citas) “El niño feliz” de Dorothy Corkille:
“Si tratara yo a mis amigos como lo hago con mis hijos, ¿cuántos amigos tendría?”
Psicoballet.
Ayer en clase de Bases Psicopedagógicas de la Educación Especial vi un video que me emocionó en más de una ocasión. Trataba de un centro de deficientes mentales que se expresaban mediante la danza y el baile. El aprendizaje parte desde ellos mismos, desde sus propias capacidades. Esto hace que el individuo no se frustre tanto ya que no se le exige más de lo que pueda o quiera hacer. Os adjunto un resúmen del video. En él aparecen como narradores principales Matilde (una profesional de la danza), el director de teatro y una psicóloga. Ésta dice que se sorprendió ante la idea de Matilde de hacer esta actividad, ya que la psicología hasta entonces se entendía como el estudio "exclusivo" de las deficiencias de estos individuos pero nunca desde lo que podrían llegar a avanzar, ni desarrollar como personas. Mediante este proyecto se dan cuenta que personas con tales "retrasos" son capaces de mejorar sus cualidades o emplearlas para su expresión ya que rompen su barrera emocional que tenían hasta el momento. Son capaces de memorizar y coordinar sus pasos como los de sus compañeros durante toda la representación.
"Se une el arte con la psicología" "Medicina para el alma" "Abandonar las creencias de la psicología para centrarnos en el arte", "la silla de ruedas se deja en el vestuario",..."Es realmente conmovedor ver como poco a poco se van desenvolviendo en la vida. Se convierten en personas independientes más felices, porque hacen las cosas por ellos mismos" Es cierto lo que dicen, ¡vale que tengan una deficiencia! pero tienen derecho a expresar lo que sienten o piensen. Dejemos de repetirles lo que no pueden hacer. Tiene derecho a ser libres.
Muchos padres, como mencionan en el video, quieren que sus hijos sean libres para que hagan lo que quieren que hagan. Sin embargo, en este centro se les ayuda a que hagan las cosas, y si lo necesita pues se les acompaña. "Permitir que sean distintos"
[youtube=http://www.youtube.com/v/2WHjIozMYyc&]
"Se une el arte con la psicología" "Medicina para el alma" "Abandonar las creencias de la psicología para centrarnos en el arte", "la silla de ruedas se deja en el vestuario",..."Es realmente conmovedor ver como poco a poco se van desenvolviendo en la vida. Se convierten en personas independientes más felices, porque hacen las cosas por ellos mismos" Es cierto lo que dicen, ¡vale que tengan una deficiencia! pero tienen derecho a expresar lo que sienten o piensen. Dejemos de repetirles lo que no pueden hacer. Tiene derecho a ser libres.
Muchos padres, como mencionan en el video, quieren que sus hijos sean libres para que hagan lo que quieren que hagan. Sin embargo, en este centro se les ayuda a que hagan las cosas, y si lo necesita pues se les acompaña. "Permitir que sean distintos"
[youtube=http://www.youtube.com/v/2WHjIozMYyc&]
lunes, 22 de febrero de 2010
Este niño funciona así
El pasado fin de semana, unos amigos me preguntaron en qué medida puede influir un profesor en el desarrollo del niño y cuál es su limitación al respecto. En contestación diré que un profesor desde que desea serlo debe tener muy en cuenta la influencia que va a ejercer sobre el alumno. Esta no es tarea fácil, es más si piensas que vas a estar libre de cargos y responsabilidades, te digo que esta no es tu profesión. Quien se piensa que el profesor solo tiene que llevarse bien con los niños, ser un “colega”, esta muy confundido.
Las limitaciones en este campo, yo las consideraría más bien morales. Cada profesor decidirá cuánto va a poner de su parte en la relación educativa y hasta que punto va a dedicar sus esfuerzos al aula.
¿Por qué un profesor tiene que influir? La razón fundamental es que le importa el desarrollo del niño. Si nos diera igual lo que le suceda al alumno y qué va a ser de él, sólo nos centraríamos en la transmisión de conocimientos. Pero la Educación es mucho más que eso, es más que aprender contenidos o conceptos, también es aprender valores morales.
Si un profesor influye en el alumno, ¿ya se le puede considerar buen profesor? Esta claro que no, una persona puede influir tanto para el bien del alumno como para sí mismo. La función principal del profesor no es beneficiarse del acto educativo. Siempre será el alumno quién recibirá las “ganancias” de la Enseñanza.
Esto me recuerda lo que me sucedió el día que fui al Museo Reina Sofia con un grupo de 20 niños de 4 a 10 años. Acompañaba a las coordinadoras juveniles de mi localidad, mi función como monitora voluntaria era organizar los grupos, estar pendientes de los chavales y hacer todo aquello que la situación me “pidiera”.
Cuando subimos al museo teníamos que hacer una gran fila india. Uno de los niños no hizo caso. Había pasado toda la mañana aislado del grupo aún teniendo a su hermano pequeño en él. Siempre miraba al suelo y no quería hablar con nadie. Una de las coordinadoras le agarró del brazo y dándole un tirón dijo: “Laura, Este niño funciona así”. Me había visto observándolo y quería darme una lección de “cómo” actuar con este “tipo” de niños. Su forma de “resolver” la situación no me gustó en absoluto. Esta claro que es la manera más fácil de arreglar el problema (llevar el control sobre todo el grupo, para que ninguno se perdiera). Aún así, ella era más mayor que yo, y por lo tanto me ganaba en experiencia y también...¿en sabiduría? No lo se, pero obte por seguir observando la situación y comprender de alguna forma la actitud que tenia el chico en relación al grupo.
Era un niño de unos 7 años. Tenía los ojos muy cerrados y unas ojeras de espanto. Me parecía un tanto siniestro el aspecto que tenía, quizá por el contraste de su piel blanca con las ojeras moradas. Le había preguntado varias veces su nombre pero no me respondía. Estaba claro que prestarle atención no le gustaba en absoluto, se sentía intimidado. Quería que le diera un poco de espacio.
Fue en el ascensor cuando se me ocurrió comentar algo. No me pregunteis cómo se me ocurrió, lo que tengo claro es que si lo dije fue por que sabía que iba a hacer efecto en él aunque no sabía muy bien de qué tipo. Dije lo siguiente:
"Dios, que altos estamos desde aquí ¿verdad? ¡Madre Mia! Y que enanas son esas personas de allí, ¡Si parecen hormigas!”
Y fue entonces cuando vi, por primera vez en toda la mañana una reacción en él, se reía tímidamente. Me llamó la atención su sonrisa un tanto pícara. Cogí al vuelo que ese era el tipo de bromas que le gustaban a él. Aún así, no hice ninguna muestra que reflejara mi interés hacia él.
Fue a la salida cuando ocurrió lo más sorprendente de toda la mañana, tuve mi primera conversación con él. Y en tres frases descubrí el meollo del asunto. Cuando salimos del museo era “la hora del bocadillo”, un recreo pero en la entrada del Reina Sofia. Estaba preocupada ya que había una exposición de Arte Contemporáneo algo peligrosa para los niños. Consistía en unas infraestructuras de hierro que giraban en torno a sí mismas. El niño del cual os hablo, fue el primero que se acercó a ellas, y los demás no tardarón en seguirle. Para alejarlos de allí, y conociendo el humor del chico dije:
"¡Cuidado! ¡¡¡No os pongais tan cerca de esos barrotes!!! Porque os pasará lo mismo que a mi pobre amigo Fran” Lo dije dramatizando bastante y todos los niños contestarón: “¿y qué le pasó?”
"Pues de taaanto acercarse a eso que estais viendo, se hizo un chichon enooorme en la cabeza, ¡tan grande!, ¡tan grande! ¡Que luego no le entraba la gorra!” contesté. Todos se rieron y se fueron del sitio, menos ese niño que me contestó: "Claro, y te revienta la cabeza. Y se te sale el cerebro, y llenas a los demás de sangre”
Nunca le había visto tan animado. No escatimaba en detalles. Sinceramente, estaba realmente asustada por las barbaridades que me estaba contando, pero en el fondo me alegré de que fuera capaz de expresarse. Que se sintiera agusto hablando con alguien. Le pregunte: “¿Cómo es qué tienes tanta imaginación?” a lo que me contestó: "Es que por la noche mi padre me deja ver la tele hasta muy tarde, y veo muchas películas de miedo.”
Creo que no cuesta tanto escuchar a un niño que pide ser escuchado. Solo hay que tener un poco de tacto.
En relación a la introducción que he dado, en esta experiencia se muestran 3 maneras de influir al chico: la que ejerce la coordinadora (que le da el tirón en el brazo para que RÁPIDAMENTE se incorporé al grupo), su padre (que le pone el televisor en vez de contarle un cuento antes de dormir) y yo (al hacerle bromas de ese tipo, escuchándolo y sin mostrar en ningún momento rechazo por sus comentarios).
Las limitaciones en este campo, yo las consideraría más bien morales. Cada profesor decidirá cuánto va a poner de su parte en la relación educativa y hasta que punto va a dedicar sus esfuerzos al aula.
¿Por qué un profesor tiene que influir? La razón fundamental es que le importa el desarrollo del niño. Si nos diera igual lo que le suceda al alumno y qué va a ser de él, sólo nos centraríamos en la transmisión de conocimientos. Pero la Educación es mucho más que eso, es más que aprender contenidos o conceptos, también es aprender valores morales.
Si un profesor influye en el alumno, ¿ya se le puede considerar buen profesor? Esta claro que no, una persona puede influir tanto para el bien del alumno como para sí mismo. La función principal del profesor no es beneficiarse del acto educativo. Siempre será el alumno quién recibirá las “ganancias” de la Enseñanza.
Esto me recuerda lo que me sucedió el día que fui al Museo Reina Sofia con un grupo de 20 niños de 4 a 10 años. Acompañaba a las coordinadoras juveniles de mi localidad, mi función como monitora voluntaria era organizar los grupos, estar pendientes de los chavales y hacer todo aquello que la situación me “pidiera”.
Cuando subimos al museo teníamos que hacer una gran fila india. Uno de los niños no hizo caso. Había pasado toda la mañana aislado del grupo aún teniendo a su hermano pequeño en él. Siempre miraba al suelo y no quería hablar con nadie. Una de las coordinadoras le agarró del brazo y dándole un tirón dijo: “Laura, Este niño funciona así”. Me había visto observándolo y quería darme una lección de “cómo” actuar con este “tipo” de niños. Su forma de “resolver” la situación no me gustó en absoluto. Esta claro que es la manera más fácil de arreglar el problema (llevar el control sobre todo el grupo, para que ninguno se perdiera). Aún así, ella era más mayor que yo, y por lo tanto me ganaba en experiencia y también...¿en sabiduría? No lo se, pero obte por seguir observando la situación y comprender de alguna forma la actitud que tenia el chico en relación al grupo.
Era un niño de unos 7 años. Tenía los ojos muy cerrados y unas ojeras de espanto. Me parecía un tanto siniestro el aspecto que tenía, quizá por el contraste de su piel blanca con las ojeras moradas. Le había preguntado varias veces su nombre pero no me respondía. Estaba claro que prestarle atención no le gustaba en absoluto, se sentía intimidado. Quería que le diera un poco de espacio.
Fue en el ascensor cuando se me ocurrió comentar algo. No me pregunteis cómo se me ocurrió, lo que tengo claro es que si lo dije fue por que sabía que iba a hacer efecto en él aunque no sabía muy bien de qué tipo. Dije lo siguiente:
"Dios, que altos estamos desde aquí ¿verdad? ¡Madre Mia! Y que enanas son esas personas de allí, ¡Si parecen hormigas!”
Y fue entonces cuando vi, por primera vez en toda la mañana una reacción en él, se reía tímidamente. Me llamó la atención su sonrisa un tanto pícara. Cogí al vuelo que ese era el tipo de bromas que le gustaban a él. Aún así, no hice ninguna muestra que reflejara mi interés hacia él.
Fue a la salida cuando ocurrió lo más sorprendente de toda la mañana, tuve mi primera conversación con él. Y en tres frases descubrí el meollo del asunto. Cuando salimos del museo era “la hora del bocadillo”, un recreo pero en la entrada del Reina Sofia. Estaba preocupada ya que había una exposición de Arte Contemporáneo algo peligrosa para los niños. Consistía en unas infraestructuras de hierro que giraban en torno a sí mismas. El niño del cual os hablo, fue el primero que se acercó a ellas, y los demás no tardarón en seguirle. Para alejarlos de allí, y conociendo el humor del chico dije:
"¡Cuidado! ¡¡¡No os pongais tan cerca de esos barrotes!!! Porque os pasará lo mismo que a mi pobre amigo Fran” Lo dije dramatizando bastante y todos los niños contestarón: “¿y qué le pasó?”
"Pues de taaanto acercarse a eso que estais viendo, se hizo un chichon enooorme en la cabeza, ¡tan grande!, ¡tan grande! ¡Que luego no le entraba la gorra!” contesté. Todos se rieron y se fueron del sitio, menos ese niño que me contestó: "Claro, y te revienta la cabeza. Y se te sale el cerebro, y llenas a los demás de sangre”
Nunca le había visto tan animado. No escatimaba en detalles. Sinceramente, estaba realmente asustada por las barbaridades que me estaba contando, pero en el fondo me alegré de que fuera capaz de expresarse. Que se sintiera agusto hablando con alguien. Le pregunte: “¿Cómo es qué tienes tanta imaginación?” a lo que me contestó: "Es que por la noche mi padre me deja ver la tele hasta muy tarde, y veo muchas películas de miedo.”
Creo que no cuesta tanto escuchar a un niño que pide ser escuchado. Solo hay que tener un poco de tacto.
En relación a la introducción que he dado, en esta experiencia se muestran 3 maneras de influir al chico: la que ejerce la coordinadora (que le da el tirón en el brazo para que RÁPIDAMENTE se incorporé al grupo), su padre (que le pone el televisor en vez de contarle un cuento antes de dormir) y yo (al hacerle bromas de ese tipo, escuchándolo y sin mostrar en ningún momento rechazo por sus comentarios).
domingo, 14 de febrero de 2010
Mi experiencia educativa como alumna
Sinceramente, de todos los docentes que he conocido durante mi vida son pocos los que me hayan marcado significativamente.
En Educación Primaria tuve de profesor a Luis que fue mi tutor durante 2 años. Todas mis compañeras estaban enamoradas de él y no es de extrañar, era muy bueno con nosotr@s. Nos animaba a estudiar, era muy simpático y daba un trato especial a cada uno de nosotros.
En 6º de Primaria todo esto cambio, nos tocó con Máximo (el director en ese momento). Era bastante antipático y estricto, nos exigía muchos conocimientos y nos sentíamos frustrados porque no alcanzábamos el ritmo que nos imponía. Pasábamos por tales presiones que nuestros padres se reunieron con él. Éste justificaba su manera de enseñar a que “debíamos estar preparados para el instituto”. Actualmente no recuerdo nada de lo que tuve que memorizar durante esos años.
Más tarde en 2º de la E.S.O tuve una profesora también con bastante carácter: Trinidad Jimenez. Nos daba Lengua y Literatura Española. Nos exigía mucho en las clases, sin embargo no de la misma manera que Máximo. No se conformaba con lo 1º que hacíamos, nos decía que teníamos que buscar más en nosotros mismos para sacar los resultados acorde con nuestras capacidades reales. En ese momento no se me daba muy bien la sintaxis. Ella no se rindió conmigo. Cuanto más me quejaba: “No se me da bien, no me gusta,…” más ejercicios me mandaba, más me explicaba y más me sacaba a la pizarra. Gracias a ello, saqué excelentes resultados en sintaxis en los años posteriores, incluso en bachillerato y en periodismo (sin apenas tocar un libro desde entonces). Gracias a ella, me empezaron a atraer las letras.
En ese mismo año tuve de tutor a Juan Antonio Alvarado, una de las personas más influyentes en mi vida académica. No se me olvidará lo que dijo el primer día nada más entrar al aula: “Soy vuestro tutor. Quiero que me habléis de usted, porque es una muestra de respeto hacia mi persona. Quiero que me respetéis como yo os respetaré a vosotros”. ¡Quién diría que tras esa apariencia de hombre autoritario había un docente recién sacado de la facultad con unas ganas tremendas de sacar lo mejor de nosotros! También nos mandaba muchas tareas. Consiguió que nos tomáramos los estudios como una competición en la que el único rival somos nosotros mismos, en la que la meta era apreciar la etapa educativa como medio para aprender sobre la vida, la naturaleza,… En esos momentos no sabía que quiera ser de mayor así que le pregunte: “Mis padres quieren que sea administrativa, ¿eso esta bien?” A lo que me respondió “Tú puedes hacer mucho más que eso”. Esa misma tarde, sentada en el sofá mirando las noticias me dije: “¿y periodista?”. Cuando se lo comenté a mi tutor me respondió “me parece estupendo, Laura. Es un oficio muy bonito en el que aprenderás muchísimo”. Algunas personas se cuestionarán si realmente estas palabras pudieron provocar en mí tal influencia como para decidir mi futuro oficio, pero ya les digo que si fue así. Desde entonces lo sabía, quería ser periodista. Y lo que tenía aún más claro, quería dedicarme a algo en el que todos los días aprendiera cosas nuevas. Gracias a Luis, Trini y Juan descubrí el amor al saber.
Los años siguientes tuve muchos profesores, pero ninguno de ellos me influyó. De algún modo acabaron pasando por mi “colador personal”, es decir, sólo aparecieron en mi vida en un momento educativo y cuando éste finalizó también lo hicieron en mi recuerdo.
El siguiente docente influyente en mi vida “vive en esta casa”: David Reyero. Después de un año, perdida en Periodismo, encontré mi verdadera vocación gracias a mi experiencia como monitora. A mi parecer, no hay otra manera de saber que esto es lo nuestro que mediante la práctica educativa. El año pasado David me dio Teorías e Instituciones Contemporáneas de la Educación y consiguió que me interesara por una asignatura que a primera vista parecía horrible. Debatí, reflexioné, escribí mis planteamientos a raíz de sus clases. Empecé a leer sobre Educación fuera de estas paredes y descubrí un mundo abierto a infinidad de saberes, perspectivas, posibilidades. Mediante la lectura de autores señalados en este campo me di cuenta de que había cosas de las que ya se había escrito antes de que me las planteara. De que no somos tan distintos a pesar de corresponder a distintas épocas, sociedades y de tener diferente edad. Al final tenemos cuestiones y dilemas semejantes. Empecé a indagar más en mi futura profesión desde un punto de vista pedagógico, incluso llegué a plantearme continuar mis estudios una vez terminada la carrera: pedagogía, educación especial,… ¿quizás doctorarme? Él me dijo una vez algo que no olvidaré jamás: “Quizás la Sociedad pierda más si te quedaras en esta facultad. Hacen falta buenos maestros, créeme”. Es cierto, si no partimos desde la base estamos perdidos. Es fundamental que hayan docentes animados, creativos, entusiastas, ilusionados en Educación Primaria (aunque también haga falta en esta facultad).
Miguel Ángel decía que la obra de arte se escondía dentro del bloque de mármol, que él únicamente se encargaba de quitar lo restante. Puede ser que estas personas me hayan librado de esos residuos que me hacía sentirme vacía. Consiguieron hacerme ver las cualidades que tengo y me dieron fuerzas para expresarme sin temor a ser rechazada.
Gracias a estos docentes y otros tantos más, tengo el deseo de transmitir esta pasión por el aprendizaje, algo mucho más transcendental que los meros conocimientos memorísticos.
En Educación Primaria tuve de profesor a Luis que fue mi tutor durante 2 años. Todas mis compañeras estaban enamoradas de él y no es de extrañar, era muy bueno con nosotr@s. Nos animaba a estudiar, era muy simpático y daba un trato especial a cada uno de nosotros.
En 6º de Primaria todo esto cambio, nos tocó con Máximo (el director en ese momento). Era bastante antipático y estricto, nos exigía muchos conocimientos y nos sentíamos frustrados porque no alcanzábamos el ritmo que nos imponía. Pasábamos por tales presiones que nuestros padres se reunieron con él. Éste justificaba su manera de enseñar a que “debíamos estar preparados para el instituto”. Actualmente no recuerdo nada de lo que tuve que memorizar durante esos años.
Más tarde en 2º de la E.S.O tuve una profesora también con bastante carácter: Trinidad Jimenez. Nos daba Lengua y Literatura Española. Nos exigía mucho en las clases, sin embargo no de la misma manera que Máximo. No se conformaba con lo 1º que hacíamos, nos decía que teníamos que buscar más en nosotros mismos para sacar los resultados acorde con nuestras capacidades reales. En ese momento no se me daba muy bien la sintaxis. Ella no se rindió conmigo. Cuanto más me quejaba: “No se me da bien, no me gusta,…” más ejercicios me mandaba, más me explicaba y más me sacaba a la pizarra. Gracias a ello, saqué excelentes resultados en sintaxis en los años posteriores, incluso en bachillerato y en periodismo (sin apenas tocar un libro desde entonces). Gracias a ella, me empezaron a atraer las letras.
En ese mismo año tuve de tutor a Juan Antonio Alvarado, una de las personas más influyentes en mi vida académica. No se me olvidará lo que dijo el primer día nada más entrar al aula: “Soy vuestro tutor. Quiero que me habléis de usted, porque es una muestra de respeto hacia mi persona. Quiero que me respetéis como yo os respetaré a vosotros”. ¡Quién diría que tras esa apariencia de hombre autoritario había un docente recién sacado de la facultad con unas ganas tremendas de sacar lo mejor de nosotros! También nos mandaba muchas tareas. Consiguió que nos tomáramos los estudios como una competición en la que el único rival somos nosotros mismos, en la que la meta era apreciar la etapa educativa como medio para aprender sobre la vida, la naturaleza,… En esos momentos no sabía que quiera ser de mayor así que le pregunte: “Mis padres quieren que sea administrativa, ¿eso esta bien?” A lo que me respondió “Tú puedes hacer mucho más que eso”. Esa misma tarde, sentada en el sofá mirando las noticias me dije: “¿y periodista?”. Cuando se lo comenté a mi tutor me respondió “me parece estupendo, Laura. Es un oficio muy bonito en el que aprenderás muchísimo”. Algunas personas se cuestionarán si realmente estas palabras pudieron provocar en mí tal influencia como para decidir mi futuro oficio, pero ya les digo que si fue así. Desde entonces lo sabía, quería ser periodista. Y lo que tenía aún más claro, quería dedicarme a algo en el que todos los días aprendiera cosas nuevas. Gracias a Luis, Trini y Juan descubrí el amor al saber.
Los años siguientes tuve muchos profesores, pero ninguno de ellos me influyó. De algún modo acabaron pasando por mi “colador personal”, es decir, sólo aparecieron en mi vida en un momento educativo y cuando éste finalizó también lo hicieron en mi recuerdo.
El siguiente docente influyente en mi vida “vive en esta casa”: David Reyero. Después de un año, perdida en Periodismo, encontré mi verdadera vocación gracias a mi experiencia como monitora. A mi parecer, no hay otra manera de saber que esto es lo nuestro que mediante la práctica educativa. El año pasado David me dio Teorías e Instituciones Contemporáneas de la Educación y consiguió que me interesara por una asignatura que a primera vista parecía horrible. Debatí, reflexioné, escribí mis planteamientos a raíz de sus clases. Empecé a leer sobre Educación fuera de estas paredes y descubrí un mundo abierto a infinidad de saberes, perspectivas, posibilidades. Mediante la lectura de autores señalados en este campo me di cuenta de que había cosas de las que ya se había escrito antes de que me las planteara. De que no somos tan distintos a pesar de corresponder a distintas épocas, sociedades y de tener diferente edad. Al final tenemos cuestiones y dilemas semejantes. Empecé a indagar más en mi futura profesión desde un punto de vista pedagógico, incluso llegué a plantearme continuar mis estudios una vez terminada la carrera: pedagogía, educación especial,… ¿quizás doctorarme? Él me dijo una vez algo que no olvidaré jamás: “Quizás la Sociedad pierda más si te quedaras en esta facultad. Hacen falta buenos maestros, créeme”. Es cierto, si no partimos desde la base estamos perdidos. Es fundamental que hayan docentes animados, creativos, entusiastas, ilusionados en Educación Primaria (aunque también haga falta en esta facultad).
Miguel Ángel decía que la obra de arte se escondía dentro del bloque de mármol, que él únicamente se encargaba de quitar lo restante. Puede ser que estas personas me hayan librado de esos residuos que me hacía sentirme vacía. Consiguieron hacerme ver las cualidades que tengo y me dieron fuerzas para expresarme sin temor a ser rechazada.
Gracias a estos docentes y otros tantos más, tengo el deseo de transmitir esta pasión por el aprendizaje, algo mucho más transcendental que los meros conocimientos memorísticos.
Toda la vida seguimos siendo el alumno del maestro que nos ha abierto la puerta del saber. Nosotros somos los encargados de hacer vivir a los demás el acto creador que hemos vivido.-Philippe Meirieu-
Escuela de maestros
Vuelta a la rutina y me encuentro con la sorpresa que mis ánimos por empezar de nuevo se ven derrumbados en un momento. Al menos la primera clase me dio las fuerzas suficientes para encontrarme con lo siguiente.
Este cuatrimestre nos asignaron a un diferente docente para una asignatura y ¡qué decir!, ¡tiene hasta sus propios mandamientos! El 1º y no menos importante: "Amar a Luis por encima de todas las cosas", ¿previsible? No mucho.
Hay dos momentos importantes en la carrera "antes y después" de conocerme.
Quizás no se equivoque del todo. Aunque no se asemeja mucho a mi teoría "el momento más importante de la carrera es cuando decides aprender más fuera de ella".
Tuvimos que presentarnos: ¿por qué esta carrera?, ¿trabajas? ¡Qué paradoja! Hora y media más tarde otro docente me diría en contestación a que no podía asistir a algunas de sus clases "o se trabaja, o se estudia, o una cosa u otra, pero no las dos cosas a la vez”, “Es que si no trabajo no podría estudiar”, "no es asunto mío". No se si me molestó más lo que me dijo, o su modos... Sí, fueron sus modos. Menudo maleducado. Algunas veces me pregunto como es posible que en una misma instalación trabajen personas tan diferentes. Estoy a favor de la diversidad, pero algunas veces, no tanto. Unos que les parece interesar nuestra situación o visión de las cosas (o al menos lo aparentan), otros que les parecen irrelevantes todos aquellos aspectos que no sea su disciplina.
"Respetar a todos y cada uno de ellos". Me parece bien empezar por ahí. No espero eso en mi carrera, ¡qué tontería!, somos ya adultos para esperar a un buen docente que nos de ejemplo de lo que debemos hacer ¿no? Quizás tengas razón: "en la facultad aprendes a no hacer todo lo que os enseñan". Habrá gente que piense que mediante presiones, exigencias y poco trato personal maduremos y seamos buenos maestros en un futuro. Como los que piensan que se aprende más superando “malos ratos”. Yo lo llegué a pensar en su día, ahora sé que es mentira. No hay mejor manera de aprender en la vida que mediante experiencias positivas que te animen a dar el primer paso, a esforzarte, a animarte por lo que vas a llegar a ser y a tener tanta fuerza y optimismo que podrías superar cualquier obstáculo, por difícil que sea.
Una chica se quejaba del profesorado por no enseñarnos metodologías. No creo que ese sea el problema de nuestra facultad. Lo peor de todo es la falta de vocación de nuestros docentes. Parecen que estuvieran perdidos, desganados, desmotivados por su oficio, enojados con el mundo,... Es deprimente ver en lo que podemos llegar a convertirnos. Es muy deprimente. Falta de entusiasmo, de profesionalidad, de perspectiva, de energía,...La misma metodología durante años, desgana por aprender el nombre de sus alumnos, poca ilusión, prepotencia, infravaloración de las capacidades de sus educandos,...
¿Y qué pasa si el docente olvida que su profesión es básicamente moral?, ¿querrá engendrar valores o meros conocimientos?, ¿querrá crear personas buenas y sociales o los sabios que siempre desearon ser?
Realmente dudo que usted escogiera magisterio por elección de su madre, y si fue así ¡menuda suerte! Porque a mi parecer, esta destinado a serlo. Es raro ver a un hombre emocionarse por su trabajo pasados los años.
En fin, menudo día. Por una parte me he emocionado en más de una ocasión escuchando a un docente hablar de nuestra profesión... por otra, me he hundido cuando otro profesor no me ha dado ninguna posibilidad de aprobar su asignatura por el hecho de trabajar, sin conocer mis circunstancias.
Este cuatrimestre nos asignaron a un diferente docente para una asignatura y ¡qué decir!, ¡tiene hasta sus propios mandamientos! El 1º y no menos importante: "Amar a Luis por encima de todas las cosas", ¿previsible? No mucho.
Hay dos momentos importantes en la carrera "antes y después" de conocerme.
Quizás no se equivoque del todo. Aunque no se asemeja mucho a mi teoría "el momento más importante de la carrera es cuando decides aprender más fuera de ella".
Tuvimos que presentarnos: ¿por qué esta carrera?, ¿trabajas? ¡Qué paradoja! Hora y media más tarde otro docente me diría en contestación a que no podía asistir a algunas de sus clases "o se trabaja, o se estudia, o una cosa u otra, pero no las dos cosas a la vez”, “Es que si no trabajo no podría estudiar”, "no es asunto mío". No se si me molestó más lo que me dijo, o su modos... Sí, fueron sus modos. Menudo maleducado. Algunas veces me pregunto como es posible que en una misma instalación trabajen personas tan diferentes. Estoy a favor de la diversidad, pero algunas veces, no tanto. Unos que les parece interesar nuestra situación o visión de las cosas (o al menos lo aparentan), otros que les parecen irrelevantes todos aquellos aspectos que no sea su disciplina.
"Respetar a todos y cada uno de ellos". Me parece bien empezar por ahí. No espero eso en mi carrera, ¡qué tontería!, somos ya adultos para esperar a un buen docente que nos de ejemplo de lo que debemos hacer ¿no? Quizás tengas razón: "en la facultad aprendes a no hacer todo lo que os enseñan". Habrá gente que piense que mediante presiones, exigencias y poco trato personal maduremos y seamos buenos maestros en un futuro. Como los que piensan que se aprende más superando “malos ratos”. Yo lo llegué a pensar en su día, ahora sé que es mentira. No hay mejor manera de aprender en la vida que mediante experiencias positivas que te animen a dar el primer paso, a esforzarte, a animarte por lo que vas a llegar a ser y a tener tanta fuerza y optimismo que podrías superar cualquier obstáculo, por difícil que sea.
Una chica se quejaba del profesorado por no enseñarnos metodologías. No creo que ese sea el problema de nuestra facultad. Lo peor de todo es la falta de vocación de nuestros docentes. Parecen que estuvieran perdidos, desganados, desmotivados por su oficio, enojados con el mundo,... Es deprimente ver en lo que podemos llegar a convertirnos. Es muy deprimente. Falta de entusiasmo, de profesionalidad, de perspectiva, de energía,...La misma metodología durante años, desgana por aprender el nombre de sus alumnos, poca ilusión, prepotencia, infravaloración de las capacidades de sus educandos,...
"El principal objeto de la educación, como el de toda disciplina moral, es engendrar felicidad" W.M.Growing
¿Y qué pasa si el docente olvida que su profesión es básicamente moral?, ¿querrá engendrar valores o meros conocimientos?, ¿querrá crear personas buenas y sociales o los sabios que siempre desearon ser?
Realmente dudo que usted escogiera magisterio por elección de su madre, y si fue así ¡menuda suerte! Porque a mi parecer, esta destinado a serlo. Es raro ver a un hombre emocionarse por su trabajo pasados los años.
En fin, menudo día. Por una parte me he emocionado en más de una ocasión escuchando a un docente hablar de nuestra profesión... por otra, me he hundido cuando otro profesor no me ha dado ninguna posibilidad de aprobar su asignatura por el hecho de trabajar, sin conocer mis circunstancias.
... antes de poder dibujar en el lienzo, me quitaron el pincel.
El niño feliz
Últimamente siento gran interés por los libros de autoayuda, que tratan de la seguridad personal y de las relaciones educativas. Después de leer “El poder sin límites” de Anthony Robbins quise retomar una obra que dejé aparcada durante unos meses. Esta se llama “El niño feliz” de Dorothy Corkille. Sin duda alguna, una de mis lecturas preferidas y a mi parecer, supera con creces al anterior en calidad literaria y emocional.
La escritora nos brinda todo su conocimiento y experiencia como educadora, psicóloga, consejera de matrimonios y familias, y como madre. Capítulo por capítulo nos relata la importancia de la relación educativa en el desarrollo del niño centrándose en cada uno de ellos en diferentes ámbitos.
La temática gira entorno al autorespeto y a la autoconfianza del individuo atendiendo a la influencia que recibe de su entorno. Por lo tanto, nos regala pautas a seguir para garantizar la felicidad del educando y educador.
Aprovechando la oportunidad de este dosier personal, escribiré a continuación las citas que he ido subrayando durante la lectura:
La escritora nos brinda todo su conocimiento y experiencia como educadora, psicóloga, consejera de matrimonios y familias, y como madre. Capítulo por capítulo nos relata la importancia de la relación educativa en el desarrollo del niño centrándose en cada uno de ellos en diferentes ámbitos.
La temática gira entorno al autorespeto y a la autoconfianza del individuo atendiendo a la influencia que recibe de su entorno. Por lo tanto, nos regala pautas a seguir para garantizar la felicidad del educando y educador.
Aprovechando la oportunidad de este dosier personal, escribiré a continuación las citas que he ido subrayando durante la lectura:
Entre el niño que funciona plenamente y la persona que marcha por la vida entre tropiezos existe una diferencia fundamental: La actitud de uno y otro hacia sí mismo; en su grado de autoestima.
Tener autoestima elevada es distinto al engreimiento ruidoso. Es un silencioso respeto por uno mismo
Lo que afecta el desarrollo del niño es su sentimiento de ser amado o no. La clave del éxito de los padres reside en ayudar a los niños a desarrollar altos niveles de autoestima.
Todo niño se valora a sí mismo tal como haya sido valorado.
Las palabras son menos importantes que los juicios que las acompañan.
Quien se ve perdedor espera fracasar y se comporta de tal manera que haces menos probable el éxito.
Las máscaras se emplean para ocultar un “yo” sin valor.
Por lo general, cuanto peor es el comportamiento de un niño, mayor es su anhelo de aprobación.
La autoestima NO es inamovible, pero tampoco es fácil modificarla.
La baja autoestima se encuentra ligada con el planteo a uno mismo de exigencias imposibles. Todo ser humano debe resultar coherente para sí mismo.
El autoconcepto se aprende, se hereda mediante experiencias positivas. Capacidad de reeducación.
La confianza del niño en sí mismo debe referirse a lo que él es realmente, y no a las imágenes de los demás.
El encuentro verdadero no es más que atención concentrada.
Lo opuesto del amor no es el odio, sino la indiferencia.
Cuando la curiosidad es tabú, el entusiasmo por aprender muere.
El crecimiento intelectual no se produce aparte del crecimiento emocional; ambos están ligados entre sí.
Según parece, para que el ser humano dé amor, primero tiene que recibirlo.
Tal vez no se encuentre lejos el momento en que los maestros queden realmente en libertad para transformarse en gente que aplique sus recursos al estímulo de la curiosidad natural de los niños.
El chico que sienta agrado por sí mismo busca relaciones totales, que alimenten la autoestima, y no contactos sin significado, que la deterioren.
El sexo empleado circunstancialmente siempre hiere a alguien, porque casi invariablemente una de las dos partes se liga emocionalmente a la otra.
Rara vez resultan constructivos los encuentros sin significado.
Los niños deben aprender a pensar por adelantado las consecuencias de sus acciones, para sí y para los demás. El pensar en la forma de superar las situaciones difíciles antes de que estas se presenten prepara a los jóvenes para no caer en ellas desprevenidos, ni tener que resolver en el calor de las emociones.La felicidad es estar satisfecho consigo mismo.
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