miércoles, 18 de marzo de 2009

Educación para la guerra

En una de las clases de Luis Pumares estuvimos debatiendo sobre ¿qué era la educación? Una cuestión más difícil de contestar que de plantear.
Él comparte mi visión positiva del término por lo que hablar de “mala educación” sería contradictorio. Sin embargo un compañero de clase comentó la situación de algunos países más desfavorecidos, en la que se educa para la guerra.
¿Estaríamos hablando de educación?
Opino que se está dando un mal uso a esta palabra. Este término se define por la intención del educador. En este caso, se está empleando el sistema educativo para manipular a las masas, parar instruir a una población con fines políticos y económicos. No se mira en ningún momento por el bienestar del educando, el individuo realiza la actividad impuesta como un objeto, como un elemento hecho a unos fines, sin posibilidad de cambio y de ser distinto.
Tanto en esas escuelas como en las de nuestro país existe una instrucción. Una difusión de conocimientos, creencias, comportamientos que se dan como óptimos. Sin embargo, la diferencia fundamental es el abuso de la relación asimétrica que existe entre el educador y el educando. Cuando se “Educa para la guerra” el alumno está sometido a las órdenes de su superior. Sin embargo en nuestros colegios, aunque existe una autoridad, se mira más por el bien del sujeto.

lunes, 16 de marzo de 2009

¿La educación dura toda la vida?

Todos sabemos que la educación toma un papel fundamental en el desarrollo de la personalidad del ser humano, pero ¿qué ocurre cuando somos adultos? ¿Somos capaces de aprender? O lo que es aún más interesante, ¿somos capaces de perfeccionar nuestros pensamientos, actitudes, nuestras perspectivas ante la realidad, nuestro carácter? Hay muchas personas que lo dudan, y a mi parecer están engañados. Le explico:
Al igual que Dorothy Coskille, creo en la “capacidad de reeducación”, es decir, la posibilidad de mover los cimientos que definen nuestro comportamiento. Hay experiencias que pueden variar tanto nuestra vida, como la visión que tenemos de ella. Por ello, opino que la duración de la educación dependerá de las situaciones que pasemos en la vida, y lo que es más importante, cómo reaccionamos ante ellas.
Según Peters: “la educación es una actividad que dura toda la vida, porque siempre ampliamos conocimientos".

Para mí, la educación es tan finita como nuestro paso por el mundo. La durabilidad de la educación la decidimos nosotros.
Ser educador no es haber llegado a un destino.-Hesse-
Es cierto que hay personas que actúan y piensan de la misma manera desde que acabó su “etapa educativa/escolar”. Realmente, han limitado su capacidad innata de aprender.

Quien no es capaz de reeducarse, es porque no es consciente de esta posibilidad, o lo que sería peor, no quiere hacerlo. Tiene un carácter inamovible desde sus comienzos y se siente orgulloso de pensar y actuar como cuando tenía 20 años.
Que pena, si la vida es todo cambio, movimiento, caminar…

Para un ser consciente, el existir consiste en cambiar, en madurar, en crearse indefinidamente a sí mismo.- Henri Bergson-

jueves, 5 de marzo de 2009

El valor del contexto familiar

La pasada clase de Bases estuvo hablando sobre la importancia y repercusión que tiene el contexto familiar de los niños/as. En uno de los capítulos de El tacto en la enseñanza de Max Van Manen dice lo siguiente: “el contexto de la pedagogía se centra en las historias personales”.
En este punto el autor explica cuatro ejemplos que me impactaron mucho:
El primero era de un niño que había desaparecido durante toda una noche, los policías llamaron a la profesora para que estuviera informada y pudiera dar algún dato para facilitar la búsqueda. Ella dijo donde vivía su mejor amigo. Los policías encontraron al niño al lado de la casa de su amigo, dentro de una tienda de campaña. Estaba enojado porque no se llevaba bien con el novio de su madre. Lo peor de todo era el caso de su amigo. Los policías cuando entraron en el hogar vieron que sus padres eran unos alcohólicos y ni echaron de menos al niño.
El segundo caso es el de un niño de muy poca edad que se encuentra con una profesora que estaba en su jardín. Él se presenta, es muy risueño y le dice “no tengo padre y mi madre siempre duerme,... ¿la tuya también?”. Ella extrañada le dice que no. A continuación la pregunta que quien se encarga de hacerle la comida, y el niño responde orgulloso que su hermano de 6 años. Al día siguiente la profesora le cuenta el caso a una agente social del lugar. Esta la informa de que esa familia es muy conocida, el padre murió hace años y su madre es alcohólica.
El tercero trata de una maestra que da clases en una barriada marginal. Ve que una niña falta mucho a clase y las veces que se presenta no esta limpia ni peinada. La profesora decide que su clase participe en un concurso de cante entre los demás colegios. Su grupo gana. El director, orgulloso, decide fotocopiar el diploma para que todos los alumnos se lleven un ejemplar a casa, en ese momento la maestra aparece y pregunta por la niña que tanto falta “me apena que no halla participado. Estuvo ayudándonos mucho y sabia que día era el concurso”, a lo que le contesta el director “ya, si fuimos a por ella”. Resulta que fueron a buscarla a casa, cuando abrieron la puerta estaba en el pasillo, sangrando. El novio de su madre abusaba de ella.
Las historias personales inducen a la reflexión pedagógica.
La Pedagogía nos exige reflexionar sobre las vidas de los niños.

La pedagogía es sensible al contexto de las historias personales.

Los niños necesitan apoyo para llegar a ser independientes.

Estos casos son realmente entristecedores. Y lo que sería aún más lamentable es que nosotros como futuros educadores no seamos conscientes de estas realidades. No podemos entender el comportamiento del alumno sin antes conocer su situación personal.

Muchas personas les restan importancia a estos sucesos diciendo “hay niños en situaciones peores en otros países”. Nosotros no podemos conformarnos con este pensamiento pasivo y conformista. Los niños necesitan seguridad, estabilidad, dirección y apoyo, tanto de su familia como de su entorno cercano. No hay otra manera de cubrir dichas necesidades que mediante la comprensión y la cercanía emocional.